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Existen innumerables maneras de abordar un planteamiento estratégico de la construcción de marca en un mundo interconectado… tantos como realidades diferentes haya, por lo que cada marca debe aprender a conformar su propio sistema de gestión adaptado a su identidad, escenario y circunstancias.

Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es la propia concepción del rol social estratégico de la marca, es definir si la marca va a actuar o no como un medio de comunicación, como una marca puramente relacional o ambas cosas, ya que esto afectará totalmente al desarrollo de su engagement y de su “Capital Social”.

En el caso de que el rol de la marca sea puramente relacional, se puede prescindir perfectamente del elemento “Línea Editorial” y gestionar la estrategia social en base a aspectos relacionales o de relaciones públicas de la marca (lo que podría entenderse como community management).

En el caso de que el rol de la marca sea en parte o totalmente enfocado como un medio de comunicación que genera y comparte contenidos, la Línea Editorial de la Marca se convierte en fundamental para la gestión social estratégica de la marca y condiciona totalmente su rol relacional.

La Línea Editorial de la Marca define estratégicamente el caracter, la personalidad, el tono y el posicionamiento de los contenidos que se crean y se comparten socialmente, así como el lenguaje relacional y el storytelling de la marca.

En un entorno social y multidireccional, lo que la marca crea y comparte conforma una parte muy importante de su identidad y del engagement que le une a sus usuarios y a su entorno de influencia, por lo que la gestión inteligente y dinámica de la “Linea Editorial” se convierte en un aspecto estratégico clave.

Es en este entorno estratégico donde la figura, función, capacidad o visión del “Editor Social” adquiere un papel fundamental como conductor del engagement social de la marca.