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El triángulo verde se agota. Es bien sabido por los observadores de marketing y analistas del retail que el modelo de grandes almacenes tiene los días contados sin una renovación integral.

El Corte Inglés lo sabe y desde hace varios estudia una estrategia de re posicionamiento que puede nutrir al gigante de un público, sabedor de que su capacidad y estrategia competitiva está en el espacio y en la ubicación, pero también de que precisamente esa gigante estructura puede convertirse en un lastre si una estrategia de cierta urgencia.

La gran tarea desarrollada en cuanto a branding ha llevado a una de las mayores maquinas de vender de los últimos 40 años a disponer de una marca tan anclada en su propio posicionamiento que llegado el momento no dispone de capacidad de maniobra. Una gran marca puede legar a convertirse en una pesada losa.

Atrás quedan los años del rédito en forma de valores asociados al triángulo verde: calidad, diversidad, atención al cliente, accesibilidad, facilidad de pago, servicio post venta... No son pocos ni fáciles de asociar a una marca. De hecho El Corte Inglés es,  y ha sido, modelo de desarrollo, crecimiento y de posicionamiento.

Hoy el grande ya sabe que con esas armas no es suficiente para ganar la batalla del consumidor frente a la diversidad de la oferta y, en plena fase sucesoria, trabaja para implantar nuevas formas y nuevos conceptos comerciales.

El primer paso, aunque no suficiente, fue Sfera, un amago estratégico para competir a las grandes cadenas textiles como Springfield, Zara, Pull & Bear o Benetton. Tras el la decisión de competir en alimentación a los mismísimos Carreforur o Mercadona, tras la fusión de Opencor y Supercor.

Los nuevos letreros negros y su oferta textil eran una avanzadilla para ir acostumbrado al consumidor a un nuevo estilo. Que mira a la calle, que se diferencia, y que compite en oferta, precio y calidad, manteniendo tras ella los estándares y los valores clásicos de El Corte Inglés, que en algunos casos poco o ningún valor aportan al caso y al perfil del cliente.

Hoy sorprende ver algunos de sus edificios transformados en multimarca, que poco a poco van alejándose del triángulo verde para asociarse a las letras plateadas sobre fondo negro, una estética mas actual y centrada en un consumidor de moda de 16-35 años acostumbrado tal vez a otra forma de comunicarse con las marca, y de ésta con ellos.

No es nada nuevo, y lleva dentro de los planes estratégicos de la marca varios años, al igual que su inmersión mas que acertada en las RRSS solo que enfermos que acostumbrarnos a estar de El Corte Inglés sin ver el triángulo verde. ¿Será suficiente para mantenerse a flote?