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Los anunciantes publicitarios consideran que la "saturación publicitaria" daña la eficacia de sus mensajes

Así lo manifestaba la propia Asociación Española de Anunciantes que incidía sobre la elevada saturación publicitaria que actualmente se desarrolla en las diferentes cadenas de televisión españolas añadiendo además que esta saturación "afecta muy negativamente a la eficacia de las comunicaciones comerciales" además de aumentar el rechazo y el descontento de los espectadores.

La saturación publicitaria es sin duda el gran debate y uno de los principales asuntos que desde la propia Comisión Europea se está intentando moderar a pesar de que todavía algunos países como España, continúan el punto de mira por la falta de aplicación y gestión de las limitaciones y leyes vigentes.

A pesar de ello, un reciente estudio de investigación llevada a cabo por el Colegio de empresarios de la Universidad de Nueva York asegura que la publicidad es necesaria porque contribuye a aumentar el interés de espectador, ya que la experiencia televisiva es mucho más placentera cuando la emisión se corta por unos cuantos consejos publicitarios. Es decir, que la experiencia televisiva es más agradable para el consumidor cuando existen algunas interrupciones, ya que éstas proporcionan atractivo al programa.

Aun con estos nuevos datos, surge la duda de que, si los anuncios gustan, ¿por qué los espectadores no lo reconocen?

Los resultados de este estudio sin duda pueden resultar algo ambiguos y confusos para el sector publicitario, pero los profesionales de la televisión manifiestan sus dudas desconfiando además de la rigurosidad del estudio

Una posible respuesta es que evidentemente existe una gran diferencia entre las breves interrupciones de anuncios  y la excesiva exposición a la publicidad televisiva a la que los usuarios y espectadores son sometidos continuamente. Algo que evidentemente es lógico que despierte un sentimiento de repudia y odio hacia los anuncios publicitarios. Sentimiento que en ocasiones pueden llegar a transmitirse a la propia percepción de las marcas y anunciantes.