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Las redes sociales han calado tan hondo en nuestro día a día que 1 de cada 4 usuarios se confiesa adicto a ellas. El miedo a perdernos algo nos lleva a estar permanentemente conectados y chequear constantemente las notificaciones de nuestros perfiles 2.0, bien sean Facebook, Twitter o LinkedIn.

Ésta es una de las preocupantes conclusiones que se desprende de la encuesta publicada por Daybreak en base a una muestra de 2.000 personas, sobre el uso e influencia de las redes sociales en nuestro día a día.  La integración de estos medios 2.0 y su facilidad para conectar usuarios y permitir el contacto directo ha llevado a estos medios a posicionarse por encima de la tradicional llamada telefónica. Un 54,15% confirma que las redes sociales le permiten comunicarse mejor.

Pero no solo eso, la aparición y progresivo auge de las nuevos medios digitales y tecnologías se ha mantenido en paralelo al surgimiento de una nueva expresión de un viejo fenómeno: "La Adicción".  Móviles, mensajería, videojuegos, ordenadores, Internet, etc... responden a  algunas de las nuevas adicciones del nuevo milenio.

Estar enganchado al móvil o ser adicto a internet son solo las consecuencias nocivas de las que más suele hablarse y de las que más se teme padecer. Algunas de ellas como la "nomofobia" -no mobile phone phobia- o pánico a no estar conectado por el móvil, la "tecno ansiedad", o "tecnostress",  "el síndrome de la vibración fantasma", etc., son solo algunas de las características de este cuadro clínico que presenta esta dependencia tecnológica. 

Desde hace años, las autoridades de algunos países ya venían exhortando a los padres y madres de familia a supervisar los juegos que están en las computadoras de sus hijos e hijas y fijarles un límite de tiempo de uso como una forma de prevenir la adicción a este tipo de videojuegos. Los ciberadictos o adictos al videojuego, pueden pasar largas horas en sus computadoras sin importarles el tiempo, o si se alimentaron o asearon. Esa adicción puede llevarles a estados de fatiga, incomodidad y falla en su devenir cotidiano, manteniéndoles en tensión constante que los puede llevar a cuadros depresivos y/o de ansiedad, tal como lo señalan los especialistas en la salud mental de las personas.

Sin embargo, la eclosión y el auge de las redes sociales, ha despertado nuevas conductos y hábitos que también están siendo sometidos a la investigación de diferentes aspectos. A pesar de que el uso de este tipo de medios puede percibirse como algo ya tradicional y bastante común, lo cierto es que la acción de las redes sociales es ya un fenómeno conocido.

Adicción a las redes sociales

El desarrollo de las nuevas tecnologías ha favorecido su rápida implantación en nuestras vidas. La irresistible posibilidad de acceder a internet en cualquier momento y lugar ha propiciado el auge de las redes sociales. Ahora cualquier hecho de nuestra vida es susceptible de ser compartido, por irrelevante que sea. 

Ya en febrero de 2011 Facebook ostentaba el dudoso honor de posicionarse como una de las 16 principales adicciones, algo que también respaldaba el estudio publicado por Internet Time Machine. Según afirmaba Cheryl Kirstein, docente de psicología de la USF, la conducta adictiva experimentada por los usuarios de las redes sociales como Facebook o Twitter son muy similares a la que provocan drogas, tales como la nicotina, el alcohol. Así se confirmó en el estudio "El Mundo Unplugged", donde los jóvenes que se sometieron al experimento de abstenerse del uso de las redes sociales mostraron un comportamiento similar al de los adictos a las drogas. Así, tras un periodo de 24 horas sin acceso a las redes sociales, una clara mayoría de ellos no pudo completar el proceso, experimentando cuadros de ansiedad, la antesala a la depresión. 

Dentro de estos malos usos que se pueden dar a las redes sociales nos encontramos con el caso de la Unidad de Conductas Adictivas de Elda, que también hace un par de años año enfrentaba a los primeros casos de adolescentes adictos a las redes sociales. Ambos jóvenes, uno de ellos menor de edad, permanecían encerrados en sus habitaciones durante más de ocho horas tanto conectados a las redes sociales como navegando por Internet. Los padres de los jóvenes se vieron obligados a pedir ayuda a la UCA, que les sometió a una terapia psicoterapéutica con el fin de eliminar esa adicción. Tras cuatro meses de terapia ambos jóvenes lograron recuperarse.

Pero lo cierto es que en los últimos cinco años el número de menores que ha acudido a este servicio ha aumentado de forma considerable. De hecho, en 2006 esta misma unidad ya atendió al primer niño enganchado a los videojuegos. Se trataba de un joven de 15 años que permanecía varias horas diarias delante de la videoconsola.  Según los especialistas estos casos irán en aumento debido a que cada vez son más los jóvenes que cuentan con acceso a Internet y que navegan diariamente por las redes sociales.

De otra parte, la ansiedad también había hecho mella entre poco más del 20% de los encuestados (22,25%), mientras que aproximadamente un 25% admitió que su actividad social le había provocado cierto abatimiento, aunque afortunadamente no podemos hablar de depresión. 

Adictos al móvil

Este hallazgo sustenta las conclusiones de otro trabajo realizado por TeleNav, donde los participantes preferían no tomar café, alcohol o cualquier otra cosa durante una semana, antes que dejar de utilizar su móvil. Harris Interactive, también abordaba este fenómeno a través de una investigación donde se revelaba como a los usuarios,  cada vez les resulta más difícil vivir sin sus dispositivos móviles. En este sentido, según los datos de su estudio, el 72% de los propietarios de smartphones no se alejan de sus dispositivos más de 1 metro y medio la mayoría del tiempo. Si a esto le añadimos que 3 de cada 4 usuarios jóvenes comprueban su teléfono nada más levantarse, y un 40% lo comprueban antes de 10 minutos, parece que la dependencia es casi absoluta.

Quizás no sea una sorpresa que el 55% de los adultos en EE.UU.  los utilicen mientras conducen, un 35% en el cine, y un 33% en la mesa mientras comen, como nos indica ese mismo estudio. Y la vida sexual  tampoco se ve libre, con un 9% de los entrevistados reconociendo su uso al mismo tiempo que tienen sexo, así como el 20% de aquellos de edades entre 18 y los 34 años. Además, 1 de cada 8 de los participantes en la encuesta reconoce utilizarlo en la ducha.

Whastapp, la droga de los smartphones

Las aplicaciones móviles también han dado pie a nuevas adicciones por parte de los usuarios móviles. Algunas de ellas como WhatsApp. Según el catedrático de Psicología de la Universidad del País Vasco, Enrique Echeburúa.  El uso indebido del servicio de mensajes WhatsApp puede ser peligroso porque crea adicción en algunas personas y deja huellas difíciles de controlar y borrar.  

Es indudable que su uso se ha ido extendiéndose y haciendo cada vez más común entre las personas, pero el catedrático ponía para ello como ejemplo de adictos a las personas que son capaces de escribir 40 mensajes entre las diez de la noche y las dos de la madrugada, una anomalía que a su opinión, "podría alterar 

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