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En 2020 habrá 220 millones de vehículos conectados, en los que los consumidores esperan recibir servicios sostenidos por publicidad

Los hogares están cada vez más conectados a la red y cada vez hay más elementos que se han vuelto inteligentes. Desde las televisiones hasta las neveras, pasando por las ventanas o las luces que se encienden o apagan según las condiciones, todos los elementos de la vida cotidiana están conectados a la red y se han vuelto smart. Y en esa oleada de elementos conectados, los automóviles no pueden quedarse fuera de juego. Los coches conectados serán también una tendencia de futuro y una nueva oportunidad para las marcas.

Como apuntan en un estudio de BI Intelligence, los consumidores pasan mucho tiempo en sus vehículos y estos tendrán que ser, por consecuencia, uno de los espacios en los que las empresas podrán aprovechar en el futuro para posicionarse. Los coches serán, apuntan, la próxima plataforma digital.

De media, un consumidor pasa unas 6,5 horas por semana en su vehículo. Ese coche es además cada vez más complejo, más completo y más conectado. Esto no es por tanto solo una oportunidad directa para los fabricantes de vehículos sino que se ha convertido en una oportunidad también para las compañías de medios digitales y para los responsables de marketing.

Los primeros tendrán que afrontar las crecientes necesidades en servicios de los usuarios de estos coches de nueva generación. Las estimaciones señalan que el mercado de los servicios conectados para estos vehículos alcanzarán, de hecho, los 152.000 millones de dólares en 2020.En 2020, el 45% de los coches que circularán por las carreteras serán, de hecho, vehículos conectados (en total serán unos 220 millones).

Esto tendrá un impacto en muchas industrias. Para la industria del automóvil supondrán, en 2020, unos ingresos de 2,3 billones (españoles, trillones anglosajones) de ingresos directo por ventas de coches de este estilo. En el terreno del software, los vehículos conectados crearán nuevas necesidades como es el caso la industria de la asistencia al conductor (que moverá más de 60.000 millones de dólares), la seguridad (unos 50.000), el entretenimiento o el bienestar (estos dos terrenos se quedarán por debajo de los 20.000 millones).

Incluso los consumidores que no tienen muy claro qué es eso de los coches conectados tienen claras cuáles son las funcionalidades que esperan de los coches del futuro. Un 69% quiere acceder a servicios de música en streaming, un 57% navegar por internet, un 52 que su vehículo los avise de problemas en el tráfico y un 51 que el sistema dé más poder a los pasajeros y que les permita parar el vehículo cuando necesario, por poner algunos ejemplos.

Una oportunidad para las marcas

Y estos servicios que los consumidores esperan de los coches del futuro son, además, una oportunidad para las marcas, que se pueden asociar a ellos y emplearlos para servir mensajes publicitarios. Aunque muchos son los consumidores que asumen que tendrán que pagar por poder acceder a estos servicios desde sus coches smart, muchos son también los que esperan que estos servicios se asocien a su relación con otra marca y que, por tanto, les salgan a un coste cero.

Así, según las cifras del estudio, un 8% espera poder pagar estos servicios de los coches del futuro gracias a programas de incentivos de otras marcas (por ejemplo, como un bonus asociado a una tarjeta del supermercado). Un 25% es mucho más directo y espera que todos estos servicios le salgan gratis gracias a la publicidad.

Esto crea una interesante oportunidad para las marcas para posicionarse, ya que se encuentra con una amplia gama de consumidores que están más que receptivos a recibir anuncios. No hay que olvidar que traduciendo los porcentajes a cifras claras y directas uno de cada cuatro consumidores quiere recibir publicidad en su vehículo si con eso se lleva servicios gratis.

La publicidad en los coches conectados no es, además, una publicidad cualquiera. Los vehículos pueden dar mucha información sobre los hábitos de los consumidores y sobre sus intereses, lo que hará que los anuncios puedan ser mucho más precisos y más eficientes. Además, los automóviles serán un nuevo espacio para los mensajes geolocalizados y podrán afinar mucho más a la hora de llegar al consumidor. Se le podrá por ejemplo lanzar una oferta asociada a un lugar exacto o, jugando con otros elementos del hogar conectado y con otras informaciones que se pueden conseguir empleando minería de datos, recordarle que tiene que pasar por el supermercado cuando se esté cerca del mismo y darle la lista de la compra.

Los millennials, seducidos por la idea

Los coches conectados son igualmente una poderosa herramienta para llegar a consumidores de difícil seducción. Los millennials son muy receptivos a la idea, incluso si en general no son nada receptivos a la idea de comprar un vehículo. Según una investigación de nVest Ventures, la mitad de los millennials se muestra tentado por un coche conectado.

A los miembros de la Generación del Milenio les interesan las funcionalidades que estos vehículos pueden incorporar y que pueden simplicar sus actividades diarias. Un 28% estaría interesado en un vehículo que le permitiese pagar directamente la gasolina desde el coche (un vehículo que incorporase funcionalidades de e-wallet) y una cifra similar es receptiva a un vehículo que calcule los tiempos de viaje y las potenciales incidencias en el camino.