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Economia
Nuevo informe revela datos sobre los precios al consumo y la situación económica actual a la que se enfrentan empresas, CEOs y directores generales
Sólo los precios de la energía aumentaron un 42% con respecto a hace un año y un 7,5% con respecto a mayo, contribuyendo a casi la mitad del aumento global de la inflación

Los expertos dicen que el dato clave esta semana ha sido el índice de precios al consumo en EEUU (IPC), que subió un 9,1% a 12 meses, la mayor subida desde 1981, con un salto de los precios del 1,3% en junio. Una parte importante viene por la subida de gasolina, +11%, aunque la inflación subyacente (sin alimentos y energía) también sorprendió al alza (alza de +0,6% frente al 0,5%). Los valores tecnológicos se comportaron relativamente bien en las últimas jornadas de la semana, apoyados por beneficios esperados de Apple muy favorables. Las energéticas lo hicieron peor, ante el ajuste de precios del petróleo, con caídas a niveles no vistos desde antes de la invasión rusa de Ucrania.

Rusia cerró el gasoducto Nord Stream 1 que abastece a Alemania por trabajos de mantenimiento hasta el próximo viernes. Al Gobierno alemán le preocupa que Rusia no lo reabra por completo como represalia a las sanciones europeas, lo que podría obligar a Alemania a imponer un racionamiento a industrias y familias para preservar las reservas de invierno. Rusia ya ha recortado los flujos al 40% de la capacidad del gasoducto, alegando retrasos en la entrega de equipos que la empresa alemana Siemens repara en Canadá. Ante esta delicada situación, la Comisión Europea celebrará una cumbre extraordinaria este 26 de julio para debatir un plan coordinado de ahorro de gas destinado a preservar las reservas europeas en caso de que Rusia corte el suministro.

La Comisión Europea ha rebajado sus previsiones económicas para Europa y ha aumentado su previsión de inflación debido al impacto negativo de la invasión rusa de Ucrania

Según sus previsiones de verano, el PIB en 2022 se mantiene sin cambios en 2,7%, pero ahora se ve una fuerte desaceleración en 2023 hasta el 1,5%, en lugar del 2,3% previsto. Se prevé que la inflación se acelere hasta el 8,3% en 2022, frente a la previsión del 6,8%. Y para el 2023, se eleva al 4,6% desde el 3,2%.

Por otro lado, en China la producción industrial crecía un 3,9% en junio con respecto al año anterior, frente al dato del 0,7% de mayo, mientras que la inversión en activos fijos aumentó un 6,1% en los seis primeros meses del año con respecto al periodo anterior, superando expectativas. Las ventas al por menor aumentaron un 3,1% interanual en junio y marcaron el crecimiento más rápido en cuatro meses, lo que vinculamos con la reapertura de ciudades como Shanghai.

Con los datos de inflación disparados, la situación sugiere que la FED tiene más trabajo que hacer para lograr su mandato de estabilidad de precios pero es curioso como a pesar del dato tan elevado, el miércoles el SP500 subía, mientras que el bono del Tesoro US a 10 años caía, lo que indica que los mercados podrían estar ya mirando más allá del pico de inflación, hacia la probabilidad de un crecimiento económico más lento en el futuro.

INFLACIÓN

Si se analiza el dato americano, el 9,1% de Junio se sitúa por encima del 8,6% de mayo y por encima de las expectativas del consenso. Sólo los precios de la energía aumentaron un 42% con respecto a hace un año y un 7,5% con respecto a mayo, contribuyendo a casi la mitad del aumento global de la inflación. Para aumentar la presión, los precios de los alimentos registraron el mayor aumento mensual desde 1981.

Pero desde junio, los precios de las materias primas han caído bruscamente: el petróleo ha bajado la semana pasada a su nivel más bajo desde de la invasión de Ucrania, cotizando a 91 USD. Los precios de la gasolina, uno de los principales contribuyentes a la inflación, también subieron, pero empiezan a estabilizar. Aunque los precios de las materias primas siguen siendo elevados, hemos visto una caída generalizada, que apoya la esperanza de que la inflación esté tocando techo. Por ejemplo, el petróleo ha bajado un 22% desde su máximo, el gas natural un 28%, el cobre un 34%, la madera un 62% o el trigo un 44%...

Si miramos la inflación subyacente, es el tercer mes consecutivo que se enfría. Dos tercios de los componentes del IPC están subiendo más del 5%, y el alquiler -el mayor componente de los servicios- ha registrado su mayor avance mensual desde 1986 en EEUU. Con el aumento de los costes de los préstamos, el mercado de la vivienda está empezando a enfriarse. Pero históricamente, una desaceleración de los precios de la vivienda tarda aproximadamente un año en reflejarse en los alquileres.

Se espera que las presiones se moderen lentamente. La inflación se moderará en los próximos meses, ayudada por la caída de precios de las materias primas, efectos base más favorables, mejora en la escasez de oferta, menor demanda de bienes a medida que el consumo se desplaza hacia los servicios y una desaceleración general del crecimiento económico. Sin embargo, esta moderación será probablemente lenta. Por ejemplo, el descenso de los precios de las materias primas dependerá de la disminución de las tensiones geopolíticas.

BANCOS CENTRALES, EL CONTROL DE LA INFLACIÓN Y LA INVERSIÓN DE LA CURVA DE TIPOS.

Los bancos centrales están atrapados entre la espada y la pared; con el dato de IPC Junio, la FED está bajo presión para continuar con sus subidas de tipos exageradas -es poco probable que la inflación vuelva al objetivo del 2% de la Fed en breve. Los mercados empiezan a valorar una mayor probabilidad de que la Fed anuncie una subida de tipos de gran escala en la reunión de julio. Se cree que, con el dato de IPC, es suficiente para justificar una subida de al menos el 0,75%.

El aspecto positivo es que unas subidas fuertes y rápidas al principio podrían significar que este ciclo de endurecimiento terminase antes de lo previsto. El mercado de bonos indica ahora que el tipo de interés de los fed funds alcanzará su punto máximo en Enero 2023, entre el 3,5% y el 3,75%, momento a partir del cual la FED comenzaría a recortar los tipos, probablemente en respuesta al debilitamiento del crecimiento y la caída de la inflación.

La inversión de la curva de tipos es una señal de advertencia sobre el ciclo - la semana pasada, la curva de tipos 10-2 años -la diferencia entre los tipos del Tesoro a 10 años y a dos años- pasó a terreno más negativo (invertida) desde 2000. En resumen, lo que dice que es que los tipos a corto más altos reflejan las subidas de tipos de la Fed, mientras que los tipos más bajos a largo plazo señalan unas expectativas de crecimiento más débiles. En el pasado, una inversión ha adelantado escenario de recesiones económicas, algo que el mercado financiero (bolsas) ya ha puesto en precio como hemos comentado en alguna ocasión.

Pero la mayor parte de los “problemas” podrían estar ya descontados… Aunque no se cree que esta señal de inversión deba descartarse, las presiones en contra a corto plazo aumentan a medida que la FED trata de orquestar un aterrizaje suave para la economía mientras frena la inflación. Sin embargo, la curva de tipos se ha invertido históricamente una media de 15 meses antes de que se inicie una recesión, oscilando entre un mínimo de seis meses y un máximo de 23 meses. Lo que es diferente esta vez es que las bolsas ya están en un mercado bajista. En los escenarios de crisis de los últimos 50 años, las bolsas siguieron subiendo entre dos meses y más de un año, después de la primera inversión. Esto podría indicar que la caída de este año podría reflejar ya muchos de los problemas que una curva de tipos invertida predeciría normalmente en el futuro.

IMPLICACIONES SOBRE LA ESTRATEGIA DE INVERSIÓN

La inflación es la clave: Aunque la caída de los precios de las materias primas que comentan los expertos, es un buen primer paso hacia unas lecturas de inflación más bajas, habrá que esperar al menos dos o tres meses para calibrar si el IPC general y el subyacente siguen una trayectoria descendente. Mientras tanto, la volatilidad podría seguir siendo alta. Se cree que la inflación tiene que haber superado su pico y estar en vías de moderación antes de que los mercados de renta variable puedan encontrar su equilibrio y definir un rebote "duradero". Esto relaja además los miedos de que la Fed sea demasiado estricta con su política. La resistencia de los resultados empresariales se pone a prueba durante estas semanas con los resultados del segundo trimestre.

Dado que los cambios en la política monetaria tardan en afectar a la economía real, los expertos prevén un periodo de crecimiento económico débil. Sin embargo, no se espera una recesión profunda. El punto de partida de la situación de los consumidores ha mejorado mucho en relación con las recesiones anteriores. Por ejemplo, la relación entre la deuda de familias y la renta disponible sigue siendo históricamente baja, y los ingresos se ven respaldados por buena situación del empleo y salarios que podrían ir en aumento.

Si la economía sigue rumbo de un ritmo inferior, se favorecerá a las empresas de mayor capitalización frente a los de pequeña capitalización, sectores defensivos (productos básicos y salud) y empresas con balances sólidos. Se seguirá favoreciendo ligeramente las inversiones de tipo "value", pero menos que a principios de año. La ralentización del crecimiento, el aumento de los tipos de los bonos y la desaceleración de la inflación podrían proporcionar un mejor escenario para las empresas tecnológicas y de crecimiento en el futuro, pero algunas de estas tendencias tardarán en manifestarse, y las valoraciones relativas de los nichos "growth" (tecnología por ejemplo), siguen siendo algo altas.

Desde un punto de inversión, y aunque los riesgos para la economía han aumentado, se cree que las valoraciones de bolsas (por múltiplos PER por ejemplo) y tipos de interés de bonos han mejorado, mejorando los rendimientos futuros esperados (evidentemente, después de sufrir un ajuste histórico este año). A diferencia de lo que ocurría a principios de año, el inversor de bonos encuentra una base de rendimiento que puede cubrir la expectativa media de inflación futura, algo que no ocurría a principio de año.

Ajustar la asignación a renta variable al objetivo (si es apropiado en función de las circunstancias y tolerancia al riesgo) podría ayudar a los inversores para prepararse para el próximo ciclo alcista del mercado. El reequilibrio proactivo y la inversión sistemática son las mejores formas de aprovechar la volatilidad del mercado, tratando de poner en valor el horizonte de inversión sobre el cual habíamos definido la estrategia inicial. La gran diferencia entre el trading de corto plazo y la inversión de medio plazo, definen el perfil de cliente y el riesgo asociado. El primero está dispuesto a jugar el riesgo oportunista, sin valorar el activo. El segundo invierte con una visión de valor en la selección y de tendencia, que podrá llevar más o menos tiempo.