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Rebrading estratégico de marcas: La importancia del Color y Forma en la renovación y rediseño de Logotipos 

¿Cuál es la razón detrás del impacto negativo que puede tener el cambio de color en un logotipo sobre la asociación que los consumidores han establecido con una marca?

Por Redacción - 1 Diciembre 2023

Cualquier proceso de rebranding es un ejercicio complejo que requiere una planificación cuidadosa. Abarca todos los aspectos de la marca, desde el logotipo y el nombre hasta la identidad visual y la comunicación. Sin embargo, cuando se trata de mejorar, evolucionar o actualizar un logotipo, nos encontramos ante todo un reto en el que se nos plantean diferentes dilemas y retos que deben ser abordados con astucia y perspicacia.

El diseño de un logotipo o isotipo, a pesar de sus diferencias, es igualmente un proceso complejo que implica tomar decisiones estratégicas sobre elementos visuales clave, siendo el color y las formas dos de los más fundamentales. Aunque ambos desempeñan un papel crucial en la identidad visual de una empresa, presentan características claramente diferenciadas. La pregunta recurrente en este ámbito es: ¿Color o Formas?, ¿Cuál de estos elementos debería prevalecer al renovar o actualizar un logotipo de marca?

La elección entre color y forma en la renovación de un logotipo o isotipo se revela como uno de los dilemas más significativos en este proceso.

La respuesta a esta interrogante no es sencilla, ya que tanto el color como las formas desempeñan roles cruciales en la creación de una identidad visual impactante. La importancia relativa de cada uno puede variar según diversos factores, como el contexto, la industria, el público objetivo y los objetivos específicos de la marca.

Comencemos analizando el papel del color. Este componente tiene la capacidad única de evocar emociones y asociaciones culturales. En un estudio realizado por la empresa de diseño Brand New, se descubrió que el color es el elemento más destacado en un logotipo, captando la atención de los consumidores de manera notable. Además, se encontró que el color puede influir significativamente en la percepción que los consumidores tienen de una marca. Por ejemplo, el azul se asocia comúnmente con la confianza, mientras que el rojo transmite pasión y energía, y el verde sugiere sostenibilidad. Pero sobre todo, el color es el elemento más influyentes a la hora de asociar un logotipo con una marca, haciendo esta más reconocible en la mente del consumidor.

La conexión emocional de los colores

La conexión emocional que los consumidores establecen con los colores puede ser tan fuerte que algunas marcas optan por mantener la consistencia en sus paletas al realizar actualizaciones de logotipos. Esto se debe a que los colores, a lo largo del tiempo, se convierten en poderosos símbolos que encarnan la esencia misma de la marca. Cambiar drásticamente los colores puede resultar en la pérdida de reconocimiento y confusión entre los clientes.

Por otro lado, las formas también juegan un papel crucial en el diseño de logotipos. La legibilidad y simplicidad de las formas son fundamentales para garantizar una fácil identificación, especialmente en entornos digitales o en tamaños reducidos. Un estudio de YouGov reveló que las formas geométricas son las más utilizadas en logotipos de marca, con el círculo, el cuadrado y el triángulo liderando la lista. Cada forma transmite mensajes específicos; por ejemplo, el círculo se asocia con la armonía, el cuadrado con la estabilidad y el triángulo con la acción.

¿Qué es más importante a la hora de renovar un logotipo?

A la hora de renovar o actualizar un logotipo, las marcas a menudo optan por innovar en cambios de estilo y forma sin modificar sus colores. La simplificación del diseño, la adaptación a las tendencias actuales, la optimización para diferentes plataformas y el enfoque en la versatilidad son estrategias comunes para mantener la frescura y la relevancia.

¿Cuál es la razón detrás del impacto negativo que puede tener el cambio de color en un logotipo sobre la asociación que los consumidores han establecido con una marca?

El color, como elemento poderoso en la identidad visual de una marca, posee asociaciones psicológicas que transmiten mensajes específicos. Cuando una marca decide cambiar el color de su logotipo, existe el riesgo de romper la conexión previa que los consumidores han forjado en sus mentes. Este fenómeno puede atribuirse a diversas razones, entre ellas, el hecho de que los consumidores pueden haber vinculado el color del logotipo directamente con la marca. Por ejemplo, el distintivo rojo de Coca-Cola está intrínsecamente ligado a la energía y la emoción. Un cambio repentino a un color como el verde podría inducir a los consumidores a asociar la marca con algo completamente diferente.

En segundo lugar, el color tiene el poder de comunicar mensajes específicos, y un cambio abrupto puede desencadenar interpretaciones erróneas. Por ejemplo, si una marca conocida por su asociación con la diversión y la alegría cambiara a un color como el negro, los consumidores podrían percibir la marca de manera distinta, atribuyendo connotaciones de fuerza y autoridad.

Sin embargo, el cambio de color puede ser interpretado como un signo de transformación en la estrategia o enfoque de la marca. Esto puede generar confusión o incertidumbre entre los consumidores, quienes podrían cuestionar la dirección futura de la marca.

En general, la alteración del color de un logotipo requiere una cuidadosa consideración, ya que un cambio demasiado radical podría dañar la asociación arraigada en la mente de los consumidores. Ante esta delicada situación, es prudente tener en cuenta algunos aspectos para llevar a cabo esta transición de manera efectiva.

Es vital por ello, realizar una investigación exhaustiva previa para comprender las asociaciones psicológicas que los consumidores tienen con el color. Esto proporcionará información valiosa sobre las percepciones y expectativas asociadas a cada tono. De igual forma, resulta crucial considerar los valores y la identidad inherente de la marca. El nuevo color seleccionado debe alinearse de manera coherente con estos elementos fundamentales para evitar desviaciones notables en la percepción de la marca.

Finalmente, realizar pruebas con consumidores para obtener retroalimentación directa. Este enfoque ayuda a evaluar cómo el nuevo color es percibido por los consumidores y permite realizar ajustes según sea necesario, asegurando una transición más suave y sinérgica. En última instancia, la atención meticulosa a estos elementos garantiza que el cambio de color en un logotipo se lleve a cabo de manera reflexiva y sin perder la conexión esencial con la audiencia de la marca

Cuando se aborda la renovación de un logotipo, es imperativo considerar cuidadosamente los valores de la marca, el público objetivo y la posición competitiva. La actualización debe ser estratégica, buscando un equilibrio entre la modernización y la preservación de la identidad de la marca. En este proceso, la conexión emocional que la audiencia tiene con la marca debe ser una consideración central para garantizar que los cambios resuenen positivamente entre los clientes existentes y potenciales. Con una planificación cuidadosa y una comprensión profunda de los elementos visuales, es posible renovar o actualizar un logotipo de marca de manera exitosa, manteniendo su relevancia y poder de atracción.

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