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¿Sigue siendo LinkedIn como era? La red social se está llenando de contenidos personales y ajenos a los temas profesionales
Sus usuarios se dividen entre quienes creen que ha perdido la razón de ser y quienes abrazan el cambio que, por otra parte, da mucho engagement 
Publicado por Raquel C. Pico
Periodista especializada en marketing, tecnología y cultura. Como escritora, autora...

Un día cualquiera en un feed de LinkedIn. El primer resultado que ofrece es un contenido sobre una experiencia de aprendizaje de una persona. El segundo es publicidad. Los siguientes una media de contenidos profesionales y reflexiones sobre desconexión (un tema con cada vez más presencia entre los feeds) y sobre fracaso. No es un día en el que se cuelen debates políticos, contenidos demasiado personales o el mismo meme o foto viral de toques laborales que de pronto un montón de cuentas parecen compartir. Y, sin embargo, eso existe, tanto que ya hay quienes se preguntan si será un lastre.

En una de sus animaciones más recientes para la revista Yorokobu, la ilustradora Rocío Quillahuaman hace un censo de esos contenidos ubicuos y un tanto cargantes. Superación profesional, modas sobre cómo lograr triunfar o las clásicas expresiones que se repiten son material para la sátira.

En realidad, además de humor, es un resumen bastante claro de cuáles son los problemas que tiene hoy LinkedIn. Porque, aunque el objetivo de LinkedIn está claro y las pautas de comportamiento también parecían estarlo, los usuarios han hecho que la red social cambie. Como apunta otro análisis, este de The New York Times, LinkedIn – y por mucho que algunos usuarios repitan que “esto no es Facebook” – se está convirtiendo en una más de las redes sociales en las que la gente comparta demasiado.

Las razones de este cambio de tipo de contenidos no son una cuestión de azar. Si la gente sube reflexiones y testimonios personales es porque, como ocurre en otras redes sociales, en LinkedIn son también los contenidos que logran más engagement y mejor respuesta. Como le dice un usuario al Times, "la manera de hacerte viral es siendo realmente vulnerable. El LinkedIn de la vieja escuela no era realmente así". En su caso, su perfil estalló - pasó de 9.000 a 140.000 followers - cuando empezó no solo a publicar sobre trabajo sino también sobre su vida personal, abordando cuestiones como su propia salud mental.

Además, como apuntan desde el Times, esta personalización de LinkedIn ha estado también muy conectada con la pandemia. El feed de LinkedIn se convirtió en un remedo a las conversaciones perdidas en la oficina. De hecho, desde la propia LinkedIn, confirman al medio estadounidense que en esas fechas vieron cómo temas que hasta entonces quedaban, principalmente, fuera de la red social llegaban a ella. La gente empezó a mostrarse más vulnerable en lo que publicaba.

Con el fin de la vida pandémica, LinkedIn no volvió a su identidad previa. Los contenidos personales se mantuvieron. Incluso, y estos son datos de un estudio de la propia LinkedIn, ha cambiado la percepción de qué es y qué no es profesional: un 60% de las personas asegura que lo que pensaba que era profesional antes de la pandemia no es lo que piensa ahora.

Y, aunque LinkedIn no entra a valorar qué piensa de que sus usuarios se hayan lanzado a compartir estos contenidos personales – y tan poco profesionales según los estándares prepandémicos –, sus usuarios sí tienen opiniones sobre ello. Hay quien piensa que desvirtúa para qué sirve LinkedIn.

Aceptar el cambio

¿Volverá LinkedIn a ser cómo era o deberían asumir quienes no acaban de ver su nueva realidad que ese es el futuro? Un columnista de Bloomberg llega a señalar que el futuro de LinkedIn pasa por el humor: si quieres ser viral en este complicado mundo de saturación de contenidos, debes ser divertido, hasta aceptar esa parte “cringe” de la red social y jugar con ella.

Ahí está el ejemplo del project manager que se hizo viral con una foto mostrando que no había pedido servicio de habitaciones en un viaje de trabajo, sino que se había cocinado la cena usando la cafetera. "Aunque mi pollo en la cafetera era un chiste, he visto historias más locas en la plataforma que eran ciertas, como el CEO que llora", le dice Alex Cohen, el protagonista del viral. El CEO que llora fue, por cierto, un directivo que tuvo que hacer un recorte de personal y que subió un selfie llorando a LinkedIn para mostrar que era humano.

Publicado por Raquel C. Pico
Periodista especializada en marketing, tecnología y cultura. Como escritora, autora...