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A la tecnología wearable le queda mucho camino por recorrer. Y es que este término, que hace referencia al conjunto de aparatos y dispositivos electrónico que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo interactuando con el usuario y otros dispositivos buscando realizar una función específica, ya sean relojes inteligentes, zapatillas con GPS incorporado o pulseras que monitorizan nuestro estado de salud no acaban de convencer a los consumidores.

Todo ello a pesar de que se trata de una tecnología cada vez más presente en nuestra vida, la cual ocupó un lugar destacado en el Mobile World Congress de esta semana en Barcelona. Sin embargo, los datos de una reciente encuesta llevada a cabo por la agencia británica Fizz, sobre una muestra representativa de 2.000 usuarios de distintas edades, sostiene que estos todavía no se muestran confiados en comprar un producto que lleve la lleve incorporada.

En concreto, de la encuesta se desprende que seis de cada diez consumidores adultos reconocen que no tienen la intención de comprar un producto que contenga tecnología wearable. Un dato relevante en torno al comportamiento y actitud de la audiencia con respecto a las nuevas tecnologías al que se agrega el 61% de los usuarios que negaron que en los próximos meses vayan a comprar algún producto de estas características, bien para consumo propio, bien para regalar a amistades o familiares.

Pero, ¿qué es lo que produce esta falta de decisión e inseguridad de los usuarios ante los wearables, a pesar de la apuesta que los gigantes de la tecnología se hayan inclinado por su desarrollo en masa? ¿Será esta una tendencia a reproducir en el largo plazo o simplemente un estado sintomático sobre el desconocimiento concreto que los usuarios tienen de ella?

De momento, los resultados apuntan a otras direcciones. Y es que más de un tercio de los encuestados por este estudio reconocieron (37%) que su negativa a hacerse con uno de estos productos era "simplemente" porque no tenía necesidad de adquirirlos. De igual modo, un 15% señaló que este tipo de productos y tecnologías se trataba de una pasajera. ¿Y el resto de los usuarios? El porcentaje restante se dividió en partes iguales, las cuales basaron su negativa en que se trataba de una tecnología que se rompía con facilidad o, igualmente, de productos que no funcionaría en el largo plazo.

La apuesta de los grandes

A pesar de ello, las grandes empresas de tecnología continúan apostando por estos productos y la posibilidad de que incorporen importante tecnología wearable adherida a ellos. De hecho, según sugirió el fundador de Fizz, Jill Pinner, "las empresas confían en ellos y en la premisa de que, con el tiempo, la gente lo comprará".

De hecho, muchos expertos sostienen, incluso dentro de esta compañía, que el desarrollo de tales productos es consecuencia del grado de identificación que sienten los consumidores a ciertas marcas. Es el caso de Apple que, reconocieron, cuenta con un grueso de fans devotos susceptibles de comprar cualquier novedad de la compañía, como el reloj inteligente que saldrá a la venta en las próximas semanas. Y es que este tipo de tecnología ya es reconocible por una gran parte de los usuarios, pues uno de cada dos de los encuestados por Fizz señalaron ser conscientes del lanzamiento de este tipo de productos por parte de tales compañías.

Retos en el horizonte

Es por ello que a las compañías tecnológicas se les presentan importantes retos en el horizonte si quieren hacer triunfar esta tecnología y los productos que la lleven adherida. Así, el criterio de necesidad de la audiencia será uno por el que seguramente deban apostar, pero sin olvidar otros aspectos determinantes.

De hecho, no solo inducir la necesidad es el objetivo a conseguir, sino saber comunicarles dónde deben comprarlos. Ello se debe a que, preguntados por los establecimientos en los que los adquirirían, los encuestados se mostraron partidarios, en una mayor proporción (41%) a comprar la tecnología portátil en la tienda. ¿Por qué? Gracias a la posibilidad que estos tienen de probar el producto y probárselo.

Así, Apple se sitúa en clara ventaja con respecto a sus competidores, pues cuenta con una red de establecimientos propia en todo el mundo. De igual manera, el despliegue de productos por parte de la marca y el conocimiento experto de los vendedores se situaron como los siguientes aspectos que los consumidores tienen en cuenta a la hora de comprar tecnología. Todo ello indica un comportamiento claro de la audiencia, que las marcas deben tener en cuenta siempre.

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