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Una de las tendencias que han marcado la última década ha sido la de los cambios en los hábitos de los consumidores y el eclipsamiento de los espacios de tiendas tradicionales. Los centros comerciales han entrado en crisis y durante los últimos años el "apocalipsis retail" se ha convertido en un elemento recurrente en los análisis de hacia dónde va el futuro y cómo tendrán que operar marcas y empresas.

La crisis del coronavirus no ha sido muy favorable a las industrias que seguían operando modelos tradicionales. Los procesos de confinamiento que han ido implantando progresivamente diferentes países han ido obligando a las tiendas a echar el cierre. Solo aquellos comercios que vendían bienes esenciales, como los supermercados, podían seguir abiertos y operando, aunque con normas y controles especiales.

Para los grandes almacenes, por ejemplo, la crisis se podría haber convertido en la estocada final. Este modelo de comercialización, aparecido en el siglo XIX y que se había convertido en la gran vía hacia la modernidad para el comercio, estaba ya en una situación complicada previa a la crisis del coronavirus. El virus podría ser una estocada final: en Estados Unidos, Macy's reconoció pérdidas abrumadoras y Neiman Marcus, que era quien tenía la posición más sólida en el mercado, entró en concurso de acreedores.

La crisis impactó también en Europa. El Corte Inglés, a pesar de que apostó por el comercio electrónico y que pudo seguir abierto en parte gracias al supermercado, también ha afrontado una situación complicada y ha trabajado para ser más multicanal que nunca. Hasta John Lewis, el gigante británico, ha tenido que despedir de forma temporal a decenas de miles de empleados y registró una caída abrumadora de las ventas.

Sea como sea, los grandes almacenes no van a poder volver a la posición de partida en esta nueva normalidad y hay que dar por sentado que se verán obligados a obligar a acelerar su transformación. Pero no serán los únicos: quizás, el problema sea mucho más amplio y toque al retail de un modo más amplio, incluso a aquellos players cuya infraestructura de tiendas había resistido hasta ahora.

H&M, que afrontó estos últimos años una crisis compleja, había sido ya víctima de un exceso de presencia. Tenía demasiadas tiendas físicas, lo que ahora que los patrones de consumo migraban al ecommerce le estaba resultando perjudicial y lo que había diluido demasiado su marca. Otras cadenas, con ubicaciones más selectas y con una presencia ecommerce más fuerte, como el grupo Inditex, no tenían ese problema, al menos hasta ahora.

Muchas menos tiendas en España

Porque quizás la nueva normalidad arrancará con un recorte de espacios de venta directa. Como explican en Modaes, el comercio de moda español podría registrar en los próximos años el cierre de miles de tiendas de un modo paralelo a la crisis económica que se espera. En total, en los próximos años, podrían echar el cierre unas cerca de 12.000 tiendas.

La senda podría arrancar con el movimiento de Inditex. El gigante anunciaba en sus últimos resultados financieros sus planes para cerrar 1.200 tiendas en todo el mundo. De esos cierres, que se producirán hasta 2021, 300 se producirán en España, lo que les llevará, como contabilizan en el medio especializado en moda, a reducir en un 19% sus tiendas en España.

Tomando como baremo el porcentaje de cierres que hará Inditex y aplicándolo sobre el total de tiendas de moda en España (61.313), Modaes calcula que se podría cerrar unas 11..738 tiendas de ropa en España, lo que llevaría a que el retail de moda se quedase por debajo de los 50.000 puntos de venta y que llevaría al mercado a una situación no vista en décadas. Antes de la crisis, España llegó a su máximo superando las 73.000 tiendas y perdió un 18,2% de sus establecimientos durante la crisis económica.

Esta nueva crisis podría suponer una nueva oleada de cierres, acentuados además por el boom del comercio electrónico y por la implantación de un modelo cada vez más omnicanal. El futuro podría pasar por un canal cada vez más híbrido y por la popularidad de modelos como las dark stores, no abiertas al público general y pensadas para dar servicio al comercio electrónico.

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