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Cuando aparecieron hace unos años las tiendas de productos a granel, se convirtieron en uno de esos elementos al alza en las ciudades de todo tamaño. En cierto modo, el boom de todo lo retro y el interés por todas las cosas que parecían antiguas tuvo un impacto sobre cómo eran estos espacios y sobre cómo llegaban a los consumidores. Eran como la tienda de la abuela, parecía. Pero en realidad lo que hizo que estos espacios se multiplicasen no fue solo eso.

Por un lado, estaba también el creciente interés de los consumidores por las cosas más respetuosas con el entorno, lo que implicaba reducir plásticos y packaging. Es lo que también hace que ahora mismo, por ejemplo, este creciendo el poder de convocatoria de las tiendas de productos de limpieza verdes y a granel.

Por otro lado, mostraban cómo estaba cambiando el packaging y cómo los consumidores buscaban cosas diferentes. La marca y el modo en el que se presentaba al consumidor no era tan importante como el producto en sí y hasta como la marca más global en la que eso se enmarcaba. Las tiendas a granel desarrollaban sus propias identidades como espacios, ya fuesen cadenas o nuevas tiendas que captaban la atención de los consumidores.

Una tienda a granel Foto O Graneiro de Amelia

La esencia de la marca sin marca

Lo que hacía que el packaging fuese mucho menos relevante en estas tiendas a granel está también detrás, en parte, del nuevo boom de los productos brandless, sin marca (aparente). De hecho, uno de los últimos casos de éxito en diseño, presentación y conexión con el mercado en Estados Unidos se llama justamente así, Brandless. "Estamos redefiniendo sin pedir perdón lo que significa ser una marca", explicaba hace unos meses el máximo responsable de esa compañía.

Entonces, Brandless vendía productos de alimentación y limpieza en un packaging aséptico y empleando técnicas de directo al consumidor. Su presentación era estilosa y elegante, pero sin una marca clara. Lo que vendía de sus productos era que tenían calidad, que eran buenos y que tenían un cierto precio. No se pagaba lo que sus creadores llamaban "impuesto de marca". Además, también asentaban una cierta simplicidad en los procesos de compra. Una de ellas vendía todo a tres dólares y otra usaba la misma esencia en todos sus productos de baño para hacer la vida más fácil a los compradores.

El packaging aséptico de m/f people

El packaging de M/F People, una de las marcas de cosmética que también apuesta por esta visión de las cosas, es minimalista y aséptico. No solo venden cosmética, también ropa.

Sus movimientos están además bastante en sintonía con lo que están haciendo las marcas a nivel más general, con el boom del debranding. Las compañías intentan reducir el peso de los logos y convertir las cosas en mucho más asépticas.

Más mercados y más consumidores

Lo interesante es que esas compañías están intentando entrar en nuevos mercados y en mercados que mueven mucho dinero. Como apuntan en FastCompany, Brandless acaba de lanzarse a por el mercado del wellness y su nicho de 4,2 billones (españoles, trillones americanos) de dólares, con una línea específica de productos de ese estilo. Son baratos y son también asépticos en términos de imagen de marca. Su no-marca manifiesta es lo que hace que sean identificables. La línea se suma a otras que ha ido lanzando en los últimos meses, como productos para bebés o para mascotas.

Productos de limpieza de Brandless

Con esa oferta y en pocos años se ha convertido, apuntan en el medio estadounidense, en una de esas marcas "de culto". Tiene ya un grupo de consumidores entregados y fieles que ven con muy buenos ojos lo que hacen y compran todo lo que van lanzando.

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