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Con el auge del uso de Internet, los consumidores también se han vuelto cada vez más desconfiados sobre el uso que se hace de sus datos, y la mayoría son reacios a compartir su localización o sus datos personales. Los adolescentes no son ajenos a esta tendencia, y les disgusta que las marcas, por ejemplo, recopilen sus datos. Ahora bien, son también conscientes del valor comercial de los mismos, y están dispuestos a venderlos al mejor postor.

Y según una encuesta de Realtime Generation a más de 1.000 adolescentes de entre 13 y 17 años, el precio no es muy caro. En concreto, el 42% de los chicos preferiría vender sus datos por 15 libras (unos 20 euros) antes que realizar algún trabajo o tarea para ganar ese dinero. Como explican en el informe: "Como consumidores, los adolescentes entienden el valor comercial de sus datos personales y están dispuestos a compartir su información si eso les reporta un mejor servicio o una oferta". De hecho, el 28% ya habían dado alguna información personal a cambio de un descuento o promoción.

La encuesta también revela que los adolescentes, como es lógico, están más dispuestos a compartir los datos por seguridad o salud (como por ejemplo, permitir que se monitoreen sus datos de salud para que los médicos puedan hacer un mejor diagnóstico) a dejar que las empresas tengan acceso a los mismos. Así, entre las prácticas que más les disgustaban relacionadas con la privacidad de sus datos, estaba el hecho de que las empresas vendan sus datos a terceros (para el 60%), que se usen sus datos de localización (54%), que se recoja su información online para proporcionar anuncios segmentados y personalizados (50%) o que se rastree el movimiento dentro de una tienda a través de dispositivos personales para objetivos de marketing (41%).

En todo caso, hay que destacar también que cuando se les preguntaba si querían o no compartir sus datos con las empresas y otras organizaciones, un tercio de los encuestados no estaba seguro de la respuesta.

Pero el rastro digital de los jóvenes es enorme

El adolescente actual no ha conocido un mundo que no fuera digital, y para él, no se puede hablar realmente de dos mundos diferenciados. Su presencia online es constante, y según la encuesta, invierten de media 9 horas al día online, sea a través del ordenador o del smartphone (el 93% poseen su propio teléfono inteligente).

¿Y a qué dedican esas 9 horas? Sobre todo a social media , hacer y ver vídeos, jugar a juegos y utilizar apps de mensajería instantánea, por este orden. Pero también buscan en Internet, utilizan el email, o escriben blogs. Curiosamente, donde más tiempo pasan es precisamente aquello que les genera menos confianza sobre el respeto de los datos: solo el 25% se fia de las redes sociales.

Con toda esa actividad online, es complicado no ser descuidado con los propios datos. Sean conscientes o no, dejan un importante rastro digital que las marcas pueden aprovechar para recabar todo tipo de información. Sobre todo si tenemos en cuenta que se enfrascan voluntariamente en relaciones con las propias marcas: así, el 73% sigue a marcas en redes sociales, el 62% clica en anuncios dentro de las redes sociales, el 57% hace compras dentro de apps, y el 75% compra online, en busca de la mejor oferta, como parte de su ritual de shopping habitual.

Como destacan desde Realtime Generation: "Puede que ellos no tengan en cuenta el impacto de los datos que están compartiendo, pero la facilidad con la que esta generación interactúa con las marcas en el terreno digital está generando un rastro y un perfil duradero. Estos datos permiten a las compañías mejorar en el desarrollo y promoción de sus productos y servicios. Una marca que no esté online, social e incentivando la lealtad, tendrá dificultades para lograr conocimiento de marca y share de mercado en el futuro".

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