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Cada semana, El Mundo Today, el medio satírico, hace un 'recap' del último capítulo de Juego de Tronos emitido. Por supuesto, su crítica del capítulo es tan mordaz como sus noticias, aunque está bastante cercana a lo que se ve y a lo que los espectadores sienten. En su última opinión, apuntaban las preguntas que creían que los espectadores se podrían estar haciendo. "¿Para qué ha servido todo esto? ¿Dónde se han ido los últimos años de nuestra vida? Tanto esfuerzo y? ¿para qué?", escribían ya en el primer párrafo, antes de lanzarse a publicar "espolders". En su crítica, las preguntas venían muy marcadas por lo que había ocurrido y por lo que el capítulo cuatro había aportado al desarrollo de la trama, pero lo cierto es que las preguntas se llevan sucediendo (y son más o menos esas) en las últimas semanas.

El esperadísimo estreno de la última temporada de Juego de Tronos, que había tenido en vilo durante unos dos años a sus millones de seguidores en todo el mundo, está logrando una recepción llamativa e interesante a la hora de analizar los procesos de la audiencia. El capítulo por ahora más importante, el de la gran batalla de Invernalia, consiguió entusiasmo, sí, pero también una avalancha de comentarios negativos.

Ya fuese por cómo avanzó la trama y cómo se llegó a los momentos clave (aunque aquí se podría abrir un nuevo debate sobre temas que van más allá de la recepción de los contenidos y el impacto de la marca), las redes sociales se convirtieron en puntos de encuentro de consumidores que no acababan de ver 'aquello'.

De hecho, las estadísticas muestran que esta temporada, la última y definitiva, está siendo la más odiada por los espectadores. En IMdB es la temporada que tiene los peores rankings de audiencia y el por ahora último capítulo, El último de los Starks, es el que ha tenido la puntuación más baja en todas las puntuaciones de la serie. Su nota de 6,9 sobre 10 está muy lejos, como recuerdan en MarketWatch, de Las lluvias de Castamere, uno de los episodios más icónicos de la serie (sí, el de 'esa' boda), con un 9,9 de puntuación. Si se hace una análisis de datos, la última temporada estaría siendo un fracaso, ya que ningún episodio ha superado el 8,7 y no se puesto en la media de lo que ocurrió en las anteriores temporadas. Eso sí, los datos de audiencia que HBO está consiguiendo (y solo son los datos de emisión en televisión lineal en EEUU) son muy positivos y de récord.

Gráfico Chartr

"Es un poco lo que pasa con Marvel, son tan espectaculares y llevas tanto tiempo esperando esto que muy mal lo tienen que hacer para que realmente sea una decepción grande", nos explica una espectadora de la serie, que lleva siguiéndola años, sobre su impresión de lo que está ocurriendo y sobre si el avance de la historia está siendo una decepción para ella (no lo es). "La gente siempre espera más", recuerda, añadiendo que "siempre que es un fenómeno tan esperado, que llevas tanto tiempo y que tanta gente ha estado esperando, siempre va a haber críticas".

Los comentarios de esta espectadora sirven para, de hecho, encauzar el análisis y el debate. Porque lo interesante en esta recepción de la última temporada de Juego de Tronos no es tanto lo que ocurre con la serie sino lo que dice sobre las expectativas de los consumidores y los compromisos de las marcas (al menos escribiendo desde el punto de vista del marketing y de la publicidad).

Lo que esperas de la marca y lo que la marca da

Juego de Tronos es quien ahora está en boca de todos y quien está dominando la actualidad informativa, pero lo cierto es que ni la serie es la primera ni será la última de las marcas que sus consumidores sienten que no han estado a la altura de lo que esperaban de ellas.

Apple, en sus últimos lanzamientos, por ejemplo, se encontró con que su audiencia no acababa de conectar con sus nuevos modelos de iPhone. Los análisis empezaron incluso a hablar de que había perdido su toque y que ya no era lo que había sido. Las expectativas en términos de innovación eran tan elevadas y se esperaba tanto que Apple sorprendiese, que presentase algo diferente a todo, que lo que estaba lanzando sonaba demasiado visto ya.

La lista puede seguir y seguir. Ahí están las sagas de superhéroes que mencionaba la espectadora de Juego de Tronos y que también han tenido sus críticas en la red con algunos de sus lanzamientos. O ahí están las marcas de moda de grandes diseñadores, a los que se espera que cada vez que se suben a la pasarela a presentar algo rompedor y que cambie la historia del diseño.

Los consumidores esperan mucho de aquellas marcas que son sus favoritas y sus marcas más amadas. Quieren que estén siempre dándoles cosas nuevas y cosas diferentes, que se posicionen de un modo siempre rompedor y nuevo. Pero, además, el nivel en el que las han puesto es tan alto que mantenerse en ese escenario requiere muchísimo trabajo. Esto es: una vez que se cruza cierto umbral, hay que trabajar siempre con un nivel de calidad y con unos estándares muy elevados para no acabar frustrando a los receptores. Es lo de que cuanto más alto se llegue más dura será la caída.