PuroMarketing: Noticias de marketing, publicidad y marcas

El mundo del marketing afronta cambios casi cada día. El mercado se mueve cada vez más rápido y la irrupción de las nuevas tecnologías y su impacto en la estrategia de marketing han hecho que sea cada vez más necesario hacer un trabajo constante de actualización de conocimientos. Los marketeros necesitan incorporar en todo momento nuevos saberes y nuevas capacidades y habilidades para estar a la altura de lo que el mercado necesita y marca. Las cosas se han vuelto cada vez más complejas y los conocimientos se quedan obsoletos cada vez más rápido.

Esto obliga a estar en todo momento pendientes de las nuevas tendencias, de la actualidad y de lo que van señalando los estudios, pero también implica una necesidad constante de formación. Desde los máximos responsables de marketing a los marketeros junior que están empezando, todos deben seguir el ritmo de los cambios y todos deben ir asumiendo aquellas tendencias, herramientas y novedades que cambian el mercado.

El verano puede convertirse en una oportunidad para refrescar esos conocimientos en marketing y para descubrir novedades que deben ser tenidas en cuenta. Es una ventana para adquirir nuevas habilidades o, casi mejor dicho, para matizar las que ya se tienen. Los cursos de verano, por ejemplo, son una suerte de elemento recurrente veraniego, que permite acceder a programas de formación que, aunque tienen un alcance limitado por tiempo y espacio, suelen servir para acceder a nuevos conocimientos o para actualizar los que ya se tienen. Muchas son las universidades que ofrecen este tipo de programas de formación, con cursos altamente especializados y muy de nicho.

Pero además de por este tipo de soluciones, el verano también puede convertirse en una oportunidad para reciclar y mejorar los conocimientos de marketing por otras razones.

Es el momento de echar un vistazo a las cosas pendientes

En cierto modo, el verano es ese momento de hacer clausura. Si el comienzo del año o el comienzo del curso funcionan para muchos como el momento de hacer borrón y cuenta nueva y de marcarse nuevos objetivos a cumplir, la inminencia de las vacaciones de verano sirve para otros como una suerte de llamada de atención para hacer balance.

Como cuando éramos escolares teníamos que cerrar el año escolar antes de irnos de vacaciones con exámenes que demostraban lo que habíamos aprendido, el verano puede servir para echar un vistazo atrás y para hacer un análisis de lo hecho y de lo que queda pendiente. Saber qué nos falta ayuda a perfilar mejor qué debemos hacer.

Tenemos menos sensación de urgencia y nos permite ver todo de una forma más relajada

A eso se suma que, aunque el trabajo en marketing no disminuye en verano (o no debería: los consumidores siguen comprando y siguen necesitando conectar con la marca y que esta responda), sí es verdad que solemos tomarnos las cosas con menos urgencia.

Si durante el año es casi inevitable sentir que todo es para ya mismo y que las cosas tienen que ocurrir de un momento a otro, en verano sentimos que tenemos más margen y que las cosas ocurren de forma más pausada. Esta relajación permite también reforzar el punto uno. El verano es una oportunidad para pensar en formación en marketing porque nos damos más tiempo para pensar con calma qué sabemos, qué no y qué deberíamos conocer.

Hay momentos muertos que pueden ser aprovechados

A eso se suma que el verano implica vacaciones, las vacaciones suelen suponer viajes y los viajes traen consigo no pocos tiempos muertos. Es el momento en el que emprendemos viajes de avión y de tren durante horas sin nada realmente que hacer por delante.

Esos momentos muertos pueden ser aprovechados para mejorar los conocimientos y adquirir nuevas habilidades y capacidades en marketing. Quizás hacer un curso a distancia desde la hamaca en la playa pueda parecer excesivamente ambicioso, pero echar mano de una lista de lectura en marketing para esos días no lo parece tanto.

La formación se puede ver como una actividad de ocio

Al fin y al cabo, la formación no tiene porque ser necesariamente ardua o 'aburrida'. Puede integrarse en esas actividades de ocio y de entretenimiento. El verano es al fin y al cabo para muchos el momento de reducir la abrumadora pila de libros por leer que tienen en algún lugar de su casa. En esa pila, seguramente habrá muchos libros sobre marketing, publicidad, mercados y estrategia.

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