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Green Packaging: la tendencia principal es hacer sostenible al packaging

Los consumidores, especialmente los consumidores millennials, están cada día más preocupados por el efecto que lo que consumen tiene en el medio ambiente y en su entorno. Las marcas que apuestan por producción en proximidad empiezan a ser doblemente valoradas, así como aquellas que muestran una cierta conciencia a la hora de presentar sus productos. El green packaging, o el packaging verde y ecológico, es cada vez más popular y cada vez son las marcas que intentan cumplir con sus parámetros a la hora de presentar sus productos.

La concesión a la naturaleza abarca muchos elementos. Los más básicos son las menciones al reciclaje en el empaquetado y las recomendaciones sobre cómo tirar el envase una vez consumido el producto para reducir el impacto negativo que tiene en la naturaleza y conseguir que sea reciclado. Los más avanzados usan materiales reciclados en la presentación de sus productos o siguen ciertas normas y recomendaciones para hacerlos más eficientes en cuestiones de gasto de materiales.

Las marcas pueden seguir muchos pasos para conseguir ser más eficientes y desarrollar un packaging más verde. Un decálogo de la revista Inc recomendaba escoger una idea, seleccionar cuidadosamente al fabricante, estudiar bien los materiales que lo forman y el mercado, fijarse en el punto final o reducir el envase para hacerlo más pequeño o delgado. Los ejemplos creativos de packaging verde son, además, una gran carta de presentación para las empresas, que consiguen así llamar la atención de sus consumidores y distinguirse frente a la competencia.

Pero las cuestiones medioambientales ya no son únicamente cuestión de las empresas innovadoras y de aquellas que quieren ser distintas o más responsables, sino que empiezan a convertirse en tendencia en el mercado. Las cuestiones de eficiencia en sostenibilidad fueron, de hecho, las protagonistas de la última feria sobre packaging PackExpo, como explican en el informe que han elaborado sobre el tema en la firma de análisis Mintel. Los analistas de la compañía han detectado diferentes tendencias sobre el packaging del futuro inmediato (y sobre los temas que ya están marcando las decisiones de los fabricantes de envases) y en ellas las cuestiones de sostenibilidad son las grandes protagonistas.

Packaging inteligente

En los últimos años hemos asistido a una conversión de muchas cosas en elementos inteligentes: las neveras ahora saben lo que hay en ellas (y alertan cuando algo se pone malo), las persianas se bajan solas y las plantas alertan de cuándo deben ser regadas. El internet de las cosas está por todas partes y empieza a protagonizar las previsiones de todos los analistas sobre cómo será el futuro inmediato. Así pues, ¿por qué no iba a existir un cambio de rumbo en el mundo del packaging hacia lo smart?

Los fabricantes de envases (y existe una AIPIA, las siglas en inglés de la Active and Intelligent Packaging Industry Association, que puede traducirse como la Asociación de la Industria del Packaging Activo e Inteligente) han analizado la importancia de un packaging inteligente en el futuro inmediato. ¿Qué harán estos envases sabios? Serán claves, esperan, para reducir el despilfarro en comida, hacer que las cosas tengan una vida más larga y mejorar la transparencia de la cadena de distribución. Por ejemplo, podrán servir para garantizar la calidad y la seguridad de todo el proceso de distribución.

No son los únicos que han establecido que el futuro pasará por una capa de inteligencia sobre los productos que compramos. Un experto de marketing señalaba recientemente que el futuro pasará por los productos conectados, lo que hará que las botellas de refresco o los bricks de leche se conviertan en una nueva manera para las marcas de llegar a los consumidores finales.

Reducción del despilfarro de comida

A medida que los consumidores están cada vez más concienciados sobre cuestiones de sostenibilidad, son más conscientes de que cada día se despilfarra un importante volumen de comida y de producto. No hay más que pensar en las cremas o pastas que llegan en tubos y de las que no son muchas veces capaces de extraer lo que queda cuando han llegado al final. En todo el mundo se despilfarra 1 billón (en números españoles, trillón estadounidenses) de dólares en comida.

Los fabricantes de envases han analizado el tema. La tendencia es la de educar a los consumidores para mostrarles cómo el packaging puede ser un aliado y añadir valor y no basura a la cadena de consumo. Además, la tendencia es a que todas las partes se sienten para analizar cómo se pueden mejorar los problemas actuales haciendo cambios en materiales y en diseño. Además, se está trabajando en usar materiales que ayuden a mantener los productos frescos y que, por tanto, estos tengan una vida más larga (y lo que se iba a convertir en basura no lo haga).

Conexión emocional

Pero el packaging no solo tiene que ser sostenible desde el punto de vista medioambiental, también tiene que llegar al consumidor. La primera conexión tiene que realizarse en el punto de venta, pero tiene que mantenerse después. Los fabricantes de packaging quieren, de hecho, convertirse en proveedores de soluciones más que en simplemente fabricantes de envases (como, al final, casi todos los fabricantes de algo hoy en día) para destacar ese aspecto. En el diseño empiezan a usarse datos sobre los consumidores para desarrollar presentaciones que toquen la fibra sensible.