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Cualquier empresa sabe que uno de los elementos cruciales para mantener vivo un producto - o su propia existencia - es la renovación generacional. Necesitan que los consumidores más jóvenes sigan descubriendo su producto y que continúen conectando con él, para así asegurarse una continuidad generacional. Cuando los nuevos consumidores no conectan con un producto, las empresas se enfrentan a un serio problema futuro.

Y, aunque este tipo de problemas se suelen ver a más bien décadas vista, Facebook ya está enfrentándose a uno de este tipo. Ya debe sufrir ante un problema de recambio generacional y, lo que es peor, a que esa situación afecte a su relación con marcas y empresas.

El problema no es exactamente nuevo. Facebook ha visto como, en los últimos tiempos, su relación con los adolescentes se iba lastrando. Una estadística de hace ahora mismo poco más de un año ya apuntaba que Facebook estaba perdiendo a los jóvenes y que lo hacía además más rápido que nunca. Los datos de eMarketer señalaban entonces que en la franja de los 12 a 17 años menos de la mitad de los consumidores empleaba la red social. Facebook seguía creciendo, cierto, pero lo hacía porque aumentaba su peso en las demografías de más edad y no gracias a la captación de nuevos consumidores jóvenes.

Y, unos meses más tarde, otro estudio apuntaba en esa dirección. Según los datos del Pew Research Center, el uso de Facebook entre los adolescentes había caído en 20 puntos porcentuales en solo tres años. Los datos eran sobre el mercado estadounidense, pero dejaban bastante claro hacia donde iba la tendencia.

El problema no es solo que Facebook esté perdiendo a los adolescentes, sino que además está viendo cómo las cosas se están volviendo más complicadas en el frente que más le interesa, el de las marcas y las empresas.

El gran elemento crucial para Facebook son las empresas, ya que estas son quienes mantienen la red social con su actividad y sus pagos publicitarios. Y, para ellas, Facebook se ha vuelto un lugar complicado a la hora de conectar con los más jóvenes. Un estudio acaba de dejarlo absolutamente claro: no se trata ya solo de que los adolescentes pasen de Facebook, es que no quieren tampoco que las empresas lo empleen para llegar hasta ellos.

Solo un 6% prefiere Facebook

Eso es lo que ha mostrado un estudio de Piper Jaffray sobre la Generación Z y sus relaciones con las marcas. El estudio es sobre una muestra estadounidense, pero sus conclusiones son igualmente interesantes. Facebook, en sus cifras y porcentajes, sale muy mal parado y además muestra una tendencia muy negativa.

Solo el 6% de los adolescentes encuestados asegura que Facebook es su red social favorita y tampoco quieren que las marcas conecten con ellos a través de ella. No solo es el peor registro de todas las redes sociales, sino que además es un desplome brutal en el histórico de datos. Seis meses atrás, el porcentaje de los adolescentes que preferían Facebook estaba en el 22%.

Instagram, caballo ganador

De hecho, para ellos, el destino claro es otro. Se trata de Instagram (lo que en cierto modo es buenas noticias en medio de todo para Facebook, que es la propietaria de esta red social). Instagram en las red social favorita y también la que prefieren para que las marcas contacten con ellos. Un 70% reconoce que es ahí donde quiere que las marcas y las empresas les presenten sus nuevos productos. Un 35% señala que, en general, Instagram es su red social favorita.

No solo eso: Instagram y su entorno tiene un impacto bastante directo sobre lo que consumen y lo que prefieren. Un 80% de los adolescentes reconoce que sigue los consejos de belleza de las influencers (aunque un 90% de las consumidoras adolescentes asegura que sigue prefiriendo ir a una tienda física a comprar ese tipo de productos).