Ramón Pedrosa es Presidente de Minister of Munitions, una agencia de publicidad con sedes en Valencia...
PuroMarketing

Casi en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia hay una de esas relojerías viejas que llevan toda la vida ando la hora a generaciones enteras. Está al lado de la enémisa tienda que Tiger ha abierto en España, cerca de las macrotiendas que allí tiene Movistar o del imperdible restaurante de comida rápida.

En Valencia, esta semana, eso es mucho decir. La ciudad ya huele a Fallas y a pólvora y las calles empiezan a sentirse un ambiente muy especial, que es el que marca el comienzo de la primavera. Cosas de valencianos.

Pues bien, esa relojería, la de toda la vida, tiene una peculiaridad. Su escaparate, casi de abajo a arriba, está repleto de relojes Casio. Al pasar por delante, paré un minuto y me pregunté: ¿y quién compra hoy en día relojes Casio? Para empezar, supongo que yo. Este año he comprado tres y le he regalado uno a mi mujer, un reloj precioso y elegante que está perfectamente de moda.

Y es que lo cierto es Casio es una marca auténtica, con una imagen tan burilada en la mente de generaciones enteras de consumidores que da igual lo que saque, con más o menos publicidad, que todo lo vende. Hace no demasiado, lanzó su marca Casio Retro y, casi como una reinterpretación de nuestro propio pasado, nos ha hecho viajar a una generación que tiene entre 30 y 45 años, en una suerte de viaje vertical, hacia nuestro propio pasado más hermoso. Y lo está vendiendo todo. Son relojes como los de siempre, pero dorados o plateados, más caros y más confiables. Más lo que llevaría, a nuestra edad alguien que vivió la experiencia Casio de niño.

Como me decía la relojera de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, "está siendo una locura, llevamos desde verano vendiendo sin parar". La promesa de venta de Casio es la misma desde hace décadas y su objetivo es ofrecer "inspiración sin límites" a la comunidad y propone compartir "una vida de prosperidad material y espiritual".

Mi generación, la que está entre los 30 y 40 años, tuvo sus primeros relojes cuando la marca Casio estaba en su punto más álgido, aprendió a tocar el piano gracias a Casio e hizo muchas sumas y restas, multiplicaciones y divisiones, gracias a unas calculadoras Casio que avanzaban en complejidad a medida que uno iba acercándose a BUP y COU.

CASIO ES ICÓNICA

La marca japonesa, que durante décadas se ha empeñado en "ser útil a la sociedad ofreciendo una experiencia de felicidad y placer", como reza su filosofía (que está escrita y publicidad vale la pena leer) es consciente de cómo nos acordamos de ella.

Hay quien ha dicho que es una marca que se está deteriorando lentamente, como le pasó por ejemplo a Olivetti. Se ha dicho que es una marca incapaz de conectar a nivel emocional y que no tiene ni foco ni energía, pero cuando uno piensa en Casio, piensa en momentos de la infancia en el patio de colegio y recuerda a aquel compañero que, sin escrúpulos a la hora de dar envidia, llegaba a enseñar su reloj que llevaba incorporada aquella calculadora diminuta que no servía para nada, pero que era el epítome de lo cool.

CASIO CUENTA UNA HISTORIA DE TODOS NOSOTROS

Cuando uno piensa en Casio, recuerda la sonrisa de oreja a oreja el día que sus padres le regalaban su primer reloj, y muchas horas tocando los pequeños botones para hacer concursos con el cronómetro.

Casio simboliza tiempos en los que uno éramos más felices porque de las preocupaciones ya se ocupaban otros.

CASIO ES ÚTIL Y ES CONFIABLE

Con los años, Casio pasó a simbolizar fiabilidad, comodidad y precio. Y aunque uno iba creciendo y era capaz de comprar nuevos relojes y mucho más caros, todos nos paramos de vez en cuando a comprar un reloj digital para nosotros mismos, o para que nuestros hijos se sientan como nos sentíamos nosotros hace 30 años (aunque, smartphone en mano, sea mucho más difícil).

CASIO ES AUTÉNTICA

Es una marca auténtica, que encierra secretos para sus usuarios. Como el detalle que marca la autenticidad de tu reloj cuando aprietas durante cinco segundos el botón derecho y aparece en tu pantalla la palabra Casio.

Hoy, un proveedor tuvo la gentileza de venir a la oficina a venderme "experiencias". Lo cierto es que las experiencias se viven, se transmiten y se comunican de forma natural. No se pueden inventar. ¿Quieres experiencia? Pues toma Casio.

Por cierto, son las 16:37. El pitido acaba de sonar.

Ramón Pedrosa es Presidente de Minister of Munitions, una agencia de publicidad con sedes en Valencia...