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El auge de Internet y las nuevas tecnologías ha supuesto una auténtica revolución en el universo de la publicidad y el marketing. Los usuarios hace cada vez un uso mayor de este soporte pero merece la pena destacar que la tendencia hacia lo digital no ha desbancado las formas de comunicarse que los anunciantes han usado tradicionalmente, como los anuncios en prensa y los catálogos impresos en papel. De hecho, estas estrategias publicitarias concentran unas inversiones estratosféricas por parte de las marcas.

Por poner solo un ejemplo en torno a las cifras que se manejan, es destacable que el pasado año los ingresos que únicamente en Estados Unidos generaron los anuncios en papel en diarios y revistas supusieron alrededor de seis mil millones de dólares. Una cantidad que, según la compañía de investigación Borrel Associates, representó alrededor del 20% de los ingresos publicitarios de los medios tradicionales.

Así las cosas, la publicidad en papel continúa siendo una amante incondicional de las marcas para incidir sobre los consumidores. Aunque esta pasión no es altruista ni nada parecido. Ello se debe a que a pesar del incremento de la inversión que está registrando la publicidad online en sus múltiples formatos, los anunciantes todavía no acaban de convencerse con respecto a un indicador: la eficacia de las mismas.

Y es que las empresas buscan, con sus estrategias de marketing, llegar a sus clientes y alcanzar sus objetivos. Sobre todo en términos cuantitativos. Es decir: aumentar sus ventas en un periodo de tiempo razonable. Algo que, por tradición, les ha sido más fácil conseguir a través de los anuncios en papel en medios impresos. De hecho, esta forma de acercarse a los consumidores es mucho más eficaz que el mundo digital, pues a través de ellas son capaces de conocer el impacto de sus campañas publicitarias, a diferencia de las estrategias digitales.

Memoria y retención

El tiempo que este tipo de publicidad lleva aplicándose y las investigaciones realizadas en torno a ella son factores que mueven a las marcas a inclinarse hacia ellas. Así, según los últimos datos ofrecidos por la compañía Wanderful Media, empresa especializada en conectar a las pymes con los consumidores locales, ocho de cada diez personas que leen un periódico también se paran a observar la publicidad que estos contienen.

Una correlación que, sin embargo, no se prolonga en torno a la publicidad digital, pues según los datos demostrados por esta misma firma son menos del uno por ciento los lectores online que hacen clic en un banner mientras están leyendo un diario o una revista online.

Datos que contradicen la crisis que atraviesan los medios impresos, ya que en teoría cada vez registran un número menor de lectores y, por tanto, un alejamiento de los anunciantes en este sentido. Sin embargo, las cifras mostradas auguran un presente muy longevo de estos medios, ya que según apuestan los especialistas, es poco probable que la publicidad digital vaya a reemplazar a los anuncios impresos y catálogos de productos y servicios entre determinadas marcas.

Apuesta de grandes y pequeños

Así, y a pesar de que este tipo de anuncios está muy dirigido a audiencias concretas, localizadas en un espacio geográfico determinado, el cual beneficia a los anunciantes de tipo minorista, son importantes las grandes marcas que se han inclinado por estos formatos publicitarios en los últimos tiempos.

Claro ejemplo de ello es la campaña llevada a cabo por Apple con respecto al lanzamiento de su último producto estrella, el reloj de la compañía. Así, la marca desplegó un especial de doce páginas en la revista Vogue, especializada en moda, antes de lanzar el producto en Estados Unidos. Una apuesta que repitió en varias revistas especializadas en el público femenino, que muestran los encantos de este producto en el interior de sus páginas.

Marcas como JC Penney o Kohl y Macy también han apostado por volver a reintroducir los anuncios monográficos en prensa escrita, dado el "efecto poderoso de conexión que existe con el cliente" citan desde Forbes. De hecho, la firma de juguetes Toys R' aumentó sus catálogos impresos en la última campaña de Navidad y los resultados registrados, según han señalado, no podían ser mejores dado el aumento de tráfico de clientes que esta estrategia condujo a las tiendas.

Una tendencia extrapolable a las marcas de otros lugares, como es el caso de Europa y, concretamente, de España, donde se puede constatar que la apuesta por los catálogos y los anuncios impresos no ha muerto precisamente. Y es que la cantidad de inversión de estos soportes en el mundo el pasado año fue de casi 50.000 millones de dólares. Una cifra que, sola, lo dice todo.