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    El trabajo de los ejecutivos de marketing de las empresas no es fácil. Todos ellos tienen que enfrentarse a una serie de situaciones y de problemas que hacen que sus jornadas sean complejas, sus actividades difíciles y sus resultados y desempeño muchas veces frustrantes. Los estudios han ido señalando ya en varias ocasiones que los marketeros se sienten muchas veces frustrados, llegan incluso a sentirse quemados y lamentan a veces que las cosas no cambien y no mejore por tanto su situación.

    Pero ¿cuáles son los problemas a los que se enfrentan y cuáles son los elementos que lastran su día a día? Nadie mejor que los propios ejecutivos de marketing para decirlo: En Digiday han preguntado a los directivos de marketing de las empresas europeas cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan. Las cuestiones van tanto desde lo que ocurre dentro de la empresa como a lo que pasa fuera, en las acciones de marketing que dejan en manos de otros. Las agencias, al final, son muy necesarias para las empresas para gestionar su estrategia de marketing pero también una fuente de tensión y problemas para sus directivos de marketing.

    Los problemas que ven desde dentro

    Los problemas que los marketeros opinan que lastran su trabajo desde dentro están bastante ligados con elementos que hacen que su productividad caiga y con los cambios que la tecnología ha traído a su trabajo (o como hay quienes no son capaces de adaptarse a ello). Así, por ejemplo, una de las quejas es que están hartos de los emails, esto es, los intercambios de correos electrónicos que van y vienen. El email no solo es un lastre, sino que también se ha convertido (es otra de las quejas que se apuntan) en una suerte de barrera de entrada para herramientas que mejorarían la productividad pero que los trabajadores no quieren emplear porque se han acostumbrado al mail.

    Los problemas de la comunicación no solo están ligados al uso del mail sino también a la burocracia y como, mientras las cosas van y vienen y pasan por todos los intermediarios que tienen que pasar, pierden lo que se quería decir. Como apunta uno de los entrevistados, hay demasiadas maneras de comunicar y un montón de cosas se pierden en ellas, especialmente "desde la sede central a las oficinas locales".

    Por otra parte, cuando se habla de los problemas desde dentro, también se tiene que hablar de la presión en términos laborales y de captación de talento. Uno de los entrevistados señala que son un "relativamente maduro grupo de empleados" a los que le cuesta captar el talento joven. Los nuevos perfiles necesarios, como los gestores de datos o los data scientist, acaban en las agencias porque se sienten más cómodos con su cultura de trabajo. Si a eso se suma que hay una cierta brecha generacional y que los CEOs no suelen ser jóvenes, se ve mejor el problema. En las empresas son "lentos", lo que hace que a veces se registren realidades sorprendentes como una escasa presencia online.

    Los problemas que se ven hacia fuera

    Se podría pensar que, dado que se ven tantos problemas dentro, la visión de la agencia sería altamente positiva y que los marketeros las verían como muy eficientes: la alternativa a lo que ellos no están haciendo bien. Sin embargo, la realidad no es exactamente esa. Los ejecutivos de marketing de las empresas europeas ven defectos en su trabajo, pero también en lo que hacen las agencias y en cómo se relacionan con ellas.

    De entrada, hacen autocrítica. Como apunta uno de los directivos con los que hablaron, necesitarían tratar a las agencias como socios y no lo hacen realmente de forma habitual. Otros señalan que las agencias son un negocio, pero que no siempre se tiene esto en cuenta cuando se piensa en lo que está haciendo.

    A todo ello se suma una cierta descoordinación. Así, los encuestados explican que hay una cierta desconexión entre unos y otros. Lo que uno quiere y lo que la otra cree que debe conseguir no son exactamente lo mismo. Por otra parte, hay quien apunta una cierta desconfianza. Las agencias están intentándolo, adivinando qué es lo correcto, mientras que sus clientes se están creyendo lo que les están diciendo. A eso se suma que los clientes sienten que en ocasiones las agencias no avanzan y no cambian porque se han acostumbrado a lo que tienen y porque (eso sienten) ya ganan más dinero con lo que hacen.

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