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Los taxistas están en guerra con las empresas de transporte con conductor (VTC), como Cabify. La pregunta es ¿Cómo acabará esta guerra?
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    Los mercados libres unas de las condiciones que posee es que la competencia puede acceder de forma inmediata a dicho mercado. Hace unos años aparecieron empresas (Cabify, Uber, etc.) que estaban dispuestas a competir con los taxistas de toda la vida por dar el servicio de transporte a clientes. Como en cualquier proceso de competencia y cuando deseas entrar en un mercado de monopolio disfrazado, tuvieron que mediar con normativas no muy definidas, con la compra de licencias diferentes y más baratas que la de los taxistas y le impusieron condiciones que en apariencia y en principio parecían suficiente como para preservar ese monopolio. Cuestiones como por ejemplo no poder recoger cliente en paradas o por la calle, lo cual y creo que con la sensación por parte de la administración de que estos servicios no tendrían suficiente impacto en la sociedad. Se equivocaron.

    La realidad es que estas empresas cada día tienen más volumen de actividad, cada vez su cuota de mercado es mayor, lo cual a los taxistas obviamente les preocupa y mucho esta circunstancia, pues sus ingresos disminuyen. Hasta el punto que, en esta batalla por el cliente, se ha creado una guerra donde entre otras cosas hemos podido ver como no hace mucho quemaron unos cuantos coches de Cabify, no se sabe quién pudo hacerlo, han apedreado coches de Uber, se provocan accidentes de tráfico entre ellos, loa taxista han denunciado ataques …

    Pero no es la guerra en si lo que me interesa comentar, esto se solucionará cuando exista una legislación que sea del agrado de las partes, sino me interesa mas poner el acento sobre como un nuevo competidor, encuentra y detalla debilidades en el competidor más fuerte, para tambalear su posición, y eso lo han hecho las nuevas empresas de transporte incluso en un mercado cuasi monopolístico.

    Si escuchas las opiniones de los clientes que utilizan por ejemplo Cabify, y he recolectado unas cuantas, observas como la gran mayoría de estos hablan de coches limpios, conductores bien vestidos, servicio agradable, más barato, mas seriedad en la conducción, servicio de mayor calidad que el aportado por los taxistas… cuando veo estas reacciones de los clientes, lo único que me viene a la mente es, los taxistas tienen la guerra comercial perdida, de no evolucionar su experiencia de servicios de forma significativa, hacia las expectativas que presentan los clientes.

    El mercado siempre tiene la razón y son los clientes los que dan y quitan éxitos comerciales a las empresas, incluso en mercados cuasi monopolísticos, donde no cabe la competencia, pero si se comete un "error" y se le abre un poco la puerta a alguien, este acaba con la empresa o empresas del monopolio.

    Los taxistas tienen que ver que gran parte de sus desgracias viene por una cuestión de menor capacidad de servicio que el competidor. Es cierto que pagan licencias más caras y eso encarece sus servicios y que puede que las empresas de VTC (igual incumplen ciertas normativas), pero al final en realidad, todas sus penas y alegrías siempre vendrán de parte del cliente y todavía no he escuchado a ningún responsable de asociaciones de los taxistas decir. "nuestro nivel de servicio parece que no está en muchos casos a la altura del que aportan estos nuevos competidores, tenemos que mejorar". Independientemente de que se fijen reglas equitativas para todos a la hora de competir y por supuesto que se hagan cumplir, la raíz de los problema de los taxistas son de cliente y experiencia de este.

    Este es un caso muy habitual y que ya hemos vivido en otros momentos en nuestro país tras la liberalización de determinados sectores. Para el que mantenía el monopolio, se le legislaba para que su transición en esa liberalización y libre competencia, no fuera traumática y pudiera acabar con esa empresa, esto lo ha vivido, telefónica, las eléctricas, banca, etc… Siempre se da la misma situación, cuando se permite el acceso al mercado de nuevos competidores, las empresas del monopolio poseen de estructuras grandes, rígidas e inflexibles, poseen desinterés por la satisfacción del cliente y con una sola preocupación, producir al menor coste posible. Cuando aparecen nuevos competidores más flexibles, con mejor servicio, mejores precios, con gran capacidad de captación de clientes, es cuando la preocupación entre los beneficiados por el monopolio, toman rasgos dramáticos, con respuestas impredecibles.

    Soy de la opinión que los taxistas deben demandar reglas de igualdad de competencia y que se cumplan, pero si quieren seguir trabajando muchos de ellos, que empiecen por lo principal: a escuchar y satisfacer a su cliente, que se olviden de que son la única solución de transporte en vehículos particulares y que deben empezar a pensar en términos de cliente y no de normativas intervencionistas para que nadie pueda competir con ellos. La era del marketing y de libre mercado ha llegado también para los taxistas y tienen dos opciones o se adaptan o mueren, como todos los competidores que comparten mercado, no van a ser una excepción.

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