Por Redacción - 26 Enero 2026
Los anuncios del Super Bowl ya no esperan al día del partido y, aunque cada año llegan antes y con más ruido, también crece una sensación de decepción y cansancio alrededor de ellos. Faltan todavía semanas para el gran juego y, sin embargo, el público ya sabe qué celebridades aparecerán, qué marcas competirán por la atención y hasta cuál será el tono “raro” o “sorprendente” que intentarán imponer. Lo que antes era un único momento televisivo visto por más de cien millones de personas se ha transformado en una maquinaria de marketing que comienza meses antes y se extiende mucho después, convirtiendo al Super Bowl en un evento cultural de larga duración más que en una simple noche de anuncios memorables.
El cambio responde, en parte, al enorme costo del espacio publicitario, que ronda los ocho millones de dólares por apenas treinta segundos. Con decenas de marcas peleando por destacar en la misma transmisión, los anunciantes ya no confían solo en el impacto del domingo por la noche. Ahora buscan apropiarse de la conversación durante semanas mediante adelantos, campañas digitales, colaboraciones con influencers, activaciones en vivo y filtraciones calculadas. La lógica es clara: la atención que se genera en redes sociales puede ser tan poderosa, o incluso más, que la que ofrece la televisión tradicional. De hecho, muchas campañas ya miden su éxito más por visualizaciones, interacciones y búsquedas en línea que por el recuerdo del anuncio emitido durante el partido.
Sin embargo, esta carrera por empezar antes y ser más llamativo tiene un costo creativo. Muchos de los avances del Super Bowl y de ediciones recientes provocan más confusión que entusiasmo. Las marcas parecen obsesionadas con ser extrañas, chocantes o absurdas, aunque el vínculo con el producto sea cada vez más tenue. Adelantos que muestran situaciones incómodas, imágenes perturbadoras o humor forzado buscan generar conversación, pero a menudo dejan la sensación de que la idea se perdió entre la estrategia y el deseo desesperado de destacar. El resultado es una avalancha de teasers que prometen mucho misterio y terminan inflando expectativas que difícilmente se cumplen en el anuncio final.
Paradójicamente, en su intento por ser únicas, muchas campañas acaban pareciéndose entre sí. Todas apuestan por lo “inesperado”, lo “raro” o lo “vergonzoso”, hasta el punto de que nada sorprende realmente. La artesanía es impecable, los valores de producción son altísimos y detrás de cada pieza hay equipos creativos brillantes, pero el objetivo original parece diluirse. En lugar de comunicar con claridad por qué un producto es útil o deseable, los anuncios a menudo se sienten como ejercicios autorreferenciales, más interesados en ganar atención momentánea que en construir una conexión duradera con el público.
Al mismo tiempo, los anuncios del Super Bowl siguen funcionando como una cápsula del tiempo que refleja el estado de la economía y la cultura. Las categorías que dominan cambian con los años, pasando de automóviles a servicios digitales, plataformas de streaming o empresas tecnológicas, mientras nuevas industrias, como la inteligencia artificial, buscan consolidar su lugar en el escenario más visible de la publicidad mundial. Para los anunciantes, el partido empieza mucho antes del kickoff, con meses de planificación y apuestas creativas sobre el humor del consumidor y el clima cultural del momento.
Así, el Super Bowl se ha convertido en una fiesta publicitaria interminable, donde los adelantos generan tanta o más atención que los anuncios completos y donde el espectáculo previo a veces deja un sabor a saturación. Quizá sea nostalgia por una época más simple, o quizá una reacción lógica ante campañas cada vez más ruidosas, pero queda la sensación de que, en medio de tanta expectativa cuidadosamente fabricada, el impacto real se diluye. Aun así, millones seguirán mirando, copa en mano, esperando que entre tanta extravagancia aparezca al menos un anuncio que justifique todo el ruido previo y recuerde por qué este evento llegó a ser tan especial.












