Por Redacción - 10 Febrero 2026
Mercadona ha logrado un hito histórico al acaparar más de la mitad de las ventas totales de marcas blancas en el país, un dato que refleja la solidez de su estrategia basada en la prescripción y la confianza del consumidor.
Según los informes sectoriales más recientes de febrero de 2026, la compañía presidida por Juan Roig ha alcanzado una cuota récord del 50,4% sobre el valor total de las enseñas de distribución en el mercado nacional. Este avance no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una evolución constante donde la marca propia ha dejado de percibirse como una opción secundaria para convertirse en el eje central del consumo inteligente y eficiente.
La hegemonía de la cadena valenciana se apoya en una estructura logística y comercial que ha sabido interpretar las necesidades de un público cada vez más atento al equilibrio entre calidad y coste. A inicios de 2026, el gasto en la cesta de la compra en España ha alcanzado cifras sin precedentes, superando los 131.000 millones de euros, lo que supone un incremento superior al 5% respecto al ejercicio anterior. En este contexto de contención y optimización del gasto, la marca blanca se ha erigido como el principal refugio de las familias. Mientras que en 2021 la cuota de estas enseñas se situaba en el 35,8%, el cierre del último ejercicio ha visto cómo esta cifra se dispara hasta rozar el 50% del gasto total en gran consumo, con Mercadona liderando este crecimiento de forma indiscutible y dejando una brecha considerable frente a sus competidores más directos.
El éxito de la marca propia en los lineales de Mercadona no solo se explica por la competitividad de sus precios, sino por una apuesta decidida por la innovación y la estrecha colaboración con sus proveedores especialistas.
La fidelidad de los clientes hacia productos emblemáticos de higiene, alimentación y cosmética ha permitido que la compañía alcance una penetración de mercado cercana al 30% en el conjunto de la distribución alimentaria. Este dominio se hace aún más evidente al observar que más del 80% de lo que se deposita en los carros de la cadena corresponde a sus marcas exclusivas. Esta capacidad de prescripción ha obligado al resto de los actores del sector a replantear sus modelos de negocio, en un momento donde la marca del fabricante lucha por mantener su relevancia frente al empuje de las enseñas de distribución que ya son mayoría en las despensas españolas.
La evolución de las ventas también muestra una clara diferenciación geográfica y demográfica. Durante los últimos meses, Mercadona ha reforzado su presencia en áreas estratégicas como el Levante, donde su cuota de mercado supera ampliamente la media nacional, llegando incluso a quintuplicar el crecimiento registrado en otras regiones. Al mismo tiempo, el sector observa cómo otras cadenas intentan seguir esta estela; Lidl y Aldi también han ganado terreno apostando por el surtido corto, mientras que los operadores regionales mantienen su fortaleza gracias a la proximidad. Sin embargo, ninguna otra firma ha logrado el nivel de concentración de ventas en marca propia que ostenta la empresa de Juan Roig, que a día de hoy gestiona uno de cada dos euros invertidos por los españoles en productos de marca blanca.
Este fenómeno de concentración plantea interrogantes sobre el futuro de la industria alimentaria y el papel de las grandes marcas tradicionales. La tendencia observada a principios de 2026 sugiere que el consumidor español ha normalizado la marca de distribución como un estándar de calidad, despojándola del antiguo estigma de producto de bajo coste. La consolidación de Mercadona como el gigante indiscutible de este segmento no solo asegura su liderazgo en volumen de ventas, sino que le otorga un poder de influencia decisivo sobre las tendencias de consumo globales en el territorio español. La eficiencia operativa y la capacidad de adaptación a las nuevas demandas sociales, como la sostenibilidad y la transparencia nutricional, siguen siendo los motores que impulsan este crecimiento sostenido en un mercado que ya ha abrazado definitivamente el modelo de la marca blanca.
















