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Puede que sea un viejo conocido para las empresas y para las marcas, pero el email marketing sigue siendo una de las piezas clave en la estrategia de marketing. Los cambios en los algoritmos que controlan los feeds de las redes sociales (y que han restado impacto a los mensajes de las marcas) y el hecho de que los consumidores tiendan a prestar menos atención a las empresas, sobresaturados por el exceso de ruido que les rodea, han hecho que el email marketing sea todavía más relevante. Permite llegar de una manera directa al consumidor y deja también controlar quién recibe el mensaje y qué se envía.

Pero tan importante como determinar qué se les dirá a los consumidores y cuánto, es contar con las condiciones más adecuadas para hacer los envíos y que estos funcionen. Por supuesto, de entrada, se necesita haber creado una buena base de datos de direcciones de correo electrónico, que sea representativa de los consumidores a los que se quiere llegar y que tenga calidad (que no esté llena, por ejemplo, de cuentas que nunca se emplean). Para sacar el mayor partido a esa base de datos es preciso, también, contar con la herramienta de email marketing más adecuada.

¿Qué deben pedir las compañías a sus herramientas de email marketing y cuáles deben ser sus principales requisitos y exigencias?

Una buena capacidad de segmentación

El elemento crucial que hace que el email marketing funcione está en mandar el mensaje más adecuado a los consumidores más acertados. Esto implica contar con unas buenas capacidades en segmentación. La herramienta tiene que permitir diseñar la mejor manera de perfilar a los consumidores.

Así, por poner una muestra, Mailrelay cuenta con funcionalidades de segmentación que posibilita perfilar de forma eficiente a los consumidores. Además, y dado que permite crear segmentos dinámicos, se puede ajustar los grupos a la realidad de los consumidores. Si ellos cambian, los envíos también.

Resultados e información

Por supuesto, cuando se habla de resultados se piensa en una conversión tangible. Los emails tienen que cumplir con los objetivos que se esperaba de ellos. Si una tienda online manda un envío vinculado a una promoción, por poner una muestra, espera que esos correos se conviertan en ventas. Por resultados, sin embargo, aquí nos referimos a algo más amplio. Una buena herramienta de email marketing es aquella que también genera datos y que aporta a la estrategia un buen caudal de información. Los datos son claves para comprender no solo cómo reaccionan los consumidores al envío concreto, pero también cómo lo hacen ante la marca.

Tiene que hacer las cosas más fáciles

En definitiva, la herramienta más adecuada es siempre aquella que no añade complicaciones gratuitas. La solución de email marketing tiene que hacer la vida más fácil a los marketeros y debe lograr que los envíos de correos electrónicos se integren de una manera sencilla y eficiente en el día a día de la compañía. Una solución que obliga a dar pasos innecesarios, que no genera información, que no se integra fácilmente con otros elementos clave para la estrategia de marketing o que lastra las rutinas de trabajo no vale.

Debe responder realmente a lo que la empresa puede hacer

Y una buena herramienta de email marketing es también aquella que encaja con lo que la empresa es y con lo que la compañía puede hacer. Es aquella que funciona para una gran multinacional pero también para una pyme y que lo hace porque es capaz de ofrecer servicios, funciones y ajustes que conectan con lo que cada uno de esos mercados necesita y con lo que cada una de esas compañías es capaz de asumir. En el caso de Mailrelay, por ejemplo, se puede abrir sin restricción de tiempo una cuenta gratuita que permite hasta 75.000 envíos y hasta 15.000 suscriptores.