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Por Redacción - 8 Septiembre 2026

En una red estable, la presencia local se degrada despacio. En una red en movimiento, se rompe de golpe y siempre en los mismos tres momentos.

Cada uno necesita un procedimiento escrito. Improvisar cada vez garantiza que una de cada cinco veces salga mal y las consecuencias no son simétricas.

Apertura: el problema es el calendario

El error clásico no es hacer mal la apertura digital, es hacerla tarde. Una tienda abre y su perfil se crea esa misma semana o la siguiente. Durante ese periodo, que coincide exactamente con las semanas en que el establecimiento más necesita darse a conocer, no existe para quien busca en el mapa.

Lo que debería ocurrir antes de la apertura física:

  • Creación y verificación del perfil, con margen suficiente para resolver incidencias
  • Revisión de si existen perfiles previos en esa dirección que haya que reclamar o cerrar
  • Análisis de la relación con los establecimientos propios cercanos, para definir qué papel cumple el nuevo en el territorio
  • Página local en la web corporativa, publicada y enlazada desde el perfil
  • Categorías, servicios y atributos completos desde el primer día, no "ya lo iremos rellenando"
  • Fotografías reales del establecimiento

Y una decisión que casi nunca se toma: qué búsquedas debería ganar esta tienda que hoy están ganando otras de la propia marca.

Traslado: el error caro es crear en lugar de mover

Cuando un establecimiento cambia de dirección, la reacción intuitiva es crear un perfil nuevo. Es el error más caro de los tres.

Al crear uno nuevo se pierde el histórico de reseñas acumulado, que puede ser de años, y la antigüedad del perfil. Al mismo tiempo, el perfil antiguo suele quedarse activo, con lo que la marca acaba con dos ubicaciones publicadas, una de ellas inexistente, repartiéndose las búsquedas de la zona.

El procedimiento correcto es actualizar la dirección del perfil existente, con las condiciones que el sistema requiere, y coordinar el cambio con la actualización simultánea de la web, los directorios y el resto de plataformas.

Hay casos en los que el traslado es lo bastante lejano como para que la lógica cambie. Esa evaluación hay que hacerla antes, no después de haber creado el perfil nuevo.

Cierre: el problema es lo que se queda vivo

En los cierres, el error es la inacción.

Un perfil que permanece activo tras el cierre sigue apareciendo en búsquedas, sigue recibiendo llamadas, sigue enviando clientes a un local vacío y sigue acumulando reseñas negativas de gente que se ha desplazado para nada. Esas reseñas afectan a la percepción de la marca aunque el establecimiento ya no exista.

El cierre correcto implica marcar el perfil como cerrado permanentemente, no eliminarlo, retirar o redirigir la página local de la web, actualizar los directorios donde aparezca y revisar que el teléfono no siga desviando a un número activo que nadie atiende.

Y una decisión de negocio: si hay otro establecimiento de la marca en la zona, conviene asegurarse de que absorbe la demanda en lugar de dejarla a la competencia.

El denominador común

Los tres momentos comparten la misma causa raíz: la decisión la toma un departamento y la ejecución digital depende de otro, sin plazo ni responsable definido entre ambos.

La solución tampoco es complicada. Un aviso obligatorio de Expansión con antelación acordada, un responsable que ejecuta y una lista de comprobación por tipo de movimiento. Es media hora de acuerdo interno que evita meses de problemas acumulados.

En redes que abren, cierran y trasladan varias ubicaciones al año, esta es probablemente la mejora de proceso con mejor relación entre esfuerzo y resultado.

Francisco Castro es CEO de Adentity y Google Business Profile Product Expert.