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Hablar de estilos de liderazgo es obligatorio cuando se analiza cómo guiar a un equipo de trabajo. Podríamos decir que cada líder tiene el suyo, pero por supuesto se pueden encontrar categorías. El líder tiene como tarea fundamental identificar y marcar el camino hacia el objetivo, y conseguir que todo el equipo transite por el mismo desempeñando las tareas necesarias con un alto rendimiento.

Obsesionarse con el objetivo puede ser perjudicial, porque siempre estará fijado erróneamente; puede que sea inalcanzable o demasiado conservador. La fijación de objetivos no deja de ser una herramienta para el alto rendimiento, y no debe convertirse en un fin en sí mismo. Hoy vamos a hablar de otra herramienta a la hora de ejercer el liderazgo: el humor.

Humor es inteligencia

"El humor sólo es posible si uno es capaz de desarrollar cierto nivel de pensamiento abstracto. Se lo podría definir como una especie de placer intelectual" Tristán Bekinschtein.

Como líderes estamos permanentemente intentando convencer a otros de que hagan cosas que posiblemente no quieran hacer, o les pedimos que hagan cosas de una cierta manera, cuando les puede resultar más cómo o natural hacerlo de otro modo. Tenemos básicamente 2 opciones, utilizar el ordeno y mando con el poder que nos otorga el puesto, o seducir. Creo que estaremos casi todos de acuerdo si afirmamos que las cosas funcionarán mucho mejor si convencemos y conseguimos que los miembros del equipo compartan nuestra misma visión. O mejor aún, si construimos junto al equipo una visión común alineada con los objetivos.

Un hombre tiene básicamente 2 armas para conseguir pareja: la testosterona, infalible, pero que posiblemente genere relaciones menos sólidas, y la inteligencia, un modo bastante más evolucionado de atraer a la persona deseada. El modo más elegante de demostrar inteligencia es con el humor. Todos tenemos claro que si sabemos cómo hacer reír a una mujer está medio en el bote.

Conseguir la risa de alguien no es fácil en absoluto, es un tema muy personal y cultural. Te puede salir la gracia mal y quedar como un idiota. Si eres capaz de hacerlo es que has conseguido comprender a la otra persona de modo bastante profundo, has empatizado, y has visto que cosas le pueden disparar la hilaridad.

En las empresas el estilo "testosterónico", aunque se ha llevado mucho, está ya un poco pasado de moda. Hoy el liderazgo se lleva más a un terreno emocional, y por lo tanto, son necesarias competencias avanzadas en este campo para tener éxito.

Aplicar el humor es una de las maneras más eficaces de resolver situaciones de tensión. Es imprescindible para gestionar el estrés. Debemos utilizarlo siempre que podamos. Yo tengo fama de ser una persona seria. Más en cuanto a que intento por todos los medios cumplir mis compromisos y soy de fiar. Pero también es cierto que no prodigo el humor todo lo que debiera o pudiera. Tengo en los genes marcado a fuego que el trabajo es algo muy serio, que no se puede tomar a broma. Sin embargo reconozco que esto no debe de ser así. Una cosa es tomar las cosas a la ligera y otra ser capaz de integrar el humor en nuestro día a día, también en el trabajo.

Estoy en ello, pero tengo el problema de que las gracias me salen mejor cuando estoy relajado; y así soy capaz de hacer reír a carcajadas al unísono a todos mis compañeros de clase de la escuela de idiomas, pero me resulta más difícil combinar la tensión del trabajo con hacer bromas. Pero estoy convencido de su importancia y voy mejorando.

Con el humor también demuestras confianza en tí mismo. Y esto es muy importante para tu equipo.

Herramientas de risa

En mi artículo Cómo triunfar con el marketing de contenidos a través del humor identifico 5 herramientas para el humor. No es necesario en este artículo volver a repetirlas: os recomiendo que lo leáis (que por cierto es de los que más éxito ha tenido en PuroMarketing con 1.266 shares).

Personalmente me gusta lo radicalmente absurdo y la exageración extrema. Si tu pareja sospecha que le eres infiel y te lo echa en cara, la mejor manera de defenderte, ya sea esta acusación cierta o no, es decirle que no tienes una amante, que tienes dos para cada día de la semana, una por la mañana y otra por la tarde, y que las mujeres (o los hombres) se te tiran encima por la calle. Es muy posible que al menos sonría (o que se parta de la risa).

Si como yo, no eres en el trabajo precisamente el más divertido, un modo de entrenar es ver vídeos de humor. En particular puedes utilizar la gran cantidad de monólogos excelentes que hay en Internet. De lo mejorcito que he visto recientemente es el Zooilógico de Dani Rovira. El otro día no me aguantaba de la risa en algunos momentos de una representación de Le Luthiers: "Humor dulce hogar".

Así que si te dedicas a meter un poco de humor en tu vida tendrás más cintura y podrás aplicarlo más fácilmente en distintas situaciones. Ejemplo de diálogo en Whatsapp de mi grupo de organización de partidas de padel (el pasado fin de semana me tocaba banquillo):

David: No puedo ir, se me olvidó que tengo el cumple de mi sobrina. Me puede sustituir Gregorio.

Yo: Quieres que vaya yo al cumple de tu sobrina???? :(

David: :D Ya me gustaría.

El uso del humor, siempre de modo adecuado al entorno profesional en el que estamos, puede ayudarnos a reforzar nuestro liderazgo y aumentar el rendimiento de nuestro equipo. Es importante tener en cuenta el modo de ser del equipo y de las personas que lo componen, pero sobre todo es esencial tener en cuenta nuestro propio carácter; en este ámbito es mejor hacer siempre cosas en las que nos encontremos razonablemente cómodos, alimentando nuestra confianza en nosotros mismos.

¿Cómo introduces tú el humor en el trabajo? ¿Tienes alguna anécdota?

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ESERP Business & Law SchoolFlyeralarmDataCentricUDIMA, Universidad a Distancia de MadridExaprintIEBS Digital Business SchoolCEF Centro de Estudios FinancierosBSM UPF Universidad Pompeu Fabra Medianzo