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La acusación asegura que usan los datos de ventas de terceros para desarrollar sus propios productos y comerles cuota de mercado

Las investigaciones antimonopolio de las autoridades europeas han sido durante las últimas décadas uno de los azotes contra algunas de las prácticas de las grandes compañías multinacionales. Microsoft o Google bien lo saben, ya que han protagonizado sentencias y penalizaciones a lo largo de los años.

Ahora, le podría estar a punto de tocar el turno a Amazon. La compañía está bajo el ojo de la Comisión Europea por cómo usa los datos que generan las ventas de productos en su site para diseñar marcas y productos. Básicamente, está bajo análisis por cómo crea sus marcas blancas.

Esto es lo que ha podido saber The Wall Street Journal, que ha adelantado en exclusiva que la Unión Europea va a abrir un proceso antimonopolio contra Amazon o bien la semana que viene o bien la próxima. La UE lanzará una acusación formal contra Amazon, aunque en realidad el proceso arrancó mucho antes.

La Comisión Europea lleva investigando a Amazon desde 2019 para determinar si abusa de su posición dominante en el mercado. La Comisión anunciaba el pasado mes de julio que arrancaba una "investigación formal antimonopolio" para determinar si Amazon violaba las leyes de libre comercio europeas y si estaba empleando los datos que los vendedores independientes generan en la plataforma para tomar decisiones de negocio.

La base de la acusación

Este último punto es uno de los temas calientes que Amazon ha tenido sobre la mesa en los últimos años. Los vendedores que usan su plataforma los han acusado de usar los datos que ellos generan para detectar patrones de ventas y diseñar productos y marcas blancas que canibalizan lo que ellos han estado haciendo hasta el momento. Amazon ha negado que esto suceda e insistido en que los equipos que diseñan sus propios productos y sus marcas propias funcionan separados de los que acceden a datos de ventas de terceros.

Sin embargo, la industria no lo tiene tan claro. Una investigación reciente de The Wall Street Journal concluía que Amazon sí copiaba a sus vendedores terceros y que sus trabajadores, aunque saben que no deberían hacerlo, sí usan esos datos para hacer productos que "vendan". Y, a tenor de la filtración que publican ahora, todo indica que la Comisión Europea ha llegado a la misma conclusión.

Según han confirmado las fuentes del Journal, los cargos contra Amazon se centrarán en acusarlos de que su rol dual como responsable de un marketplace y como vendedor de sus propios productos de marca blanca chocan. La acusación asegura que Amazon usa los datos que generan sus vendedores terceros para competir contra ellos lanzando productos similares a los que ellos venden.

Una vez que se produzca la acusación, la UE tardará un año en llegar a un veredicto. Si Amazon pierde, podría recibir una multa del 10% de sus ingresos anuales y verse obligados a cambiar sus prácticas de negocio. Sería, por tanto, un golpe con cómo crean sus marcas propias y cómo las venden.

Para saber qué ocurre habrá que esperar, eso sí, pero es posible que una decisión de la Unión Europea sobre esta cuestión funcione como detonante para que se produzcan más investigaciones en otros ligares.