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La reciente noticia sobre la adquisición del 85% de Tuenti, la red social más popular en España por parte de la compañía de telecomunicaciones Telefónica, ha muchos les habrá pillado casi de sorpresa.

Sin embargo, los 70 millones de euros en los que se calcula esta adquisición pueden suponer más bien poco si lo comparamos con la cantidad de 10 millones de euros invertida inicialmente por Telefónica hace tan sólo dos años en su intento frustrado de convertir y consolidar "Keteke", su comunidad multiplataforma, en una red social capaz de competir de tu a tu con las principales redes sociales presentes en nuestro país, entre ellas Facebook.

A pesar de los muchos esfuerzos y recursos económicos invertidos durante estos dos años, "Keteke" parece haber quedado hundida en el fango ante el poco éxito alcanzado, sobre todo comparada con el crecimiento y popularidad de otras redes sociales como Tuenti que si han sabido conquistar a los usuarios más jóvenes de la red es España.

Tras esta nueva adquisición, Telefónica se convierte en el mayor accionista de la red social Tuenti y por lo tanto, como es lógico y de esperar,  muchos de sus servicios, ofertas y promociones comenzarán a tener una gran visibilidad y protagonismo tanto dentro de sus páginas como a través de los diferentes canales de comunicación con sus ocho millones de usuarios únicos y el sitio con más tráfico de España, según la consultora Comscore. Y es que no cabe duda de que esta operación al margen de su valor económico mantiene una enorme importancia desde el punto de vista estratégico para la propia compañía Telefónica.

Sin embargo, a pesar de ello, existen aspectos en el trasfondo de este movimiento estratégico que parecen haber quedado marginados ante la percepción general, y sobre todo que afectan de forma directa a la propia reputación hasta ahora alcanzada por Tuenti como marca, con valores bien definidos y conservados, y una audiencia fiel y comprometida. 

Según el último informe de marcas desarrollado por Superbrands, Telefónica es considerada como una de las marcas españolas de mayor prestigio, aunque este reconocimiento no se corresponde con otros aspectos fundamentales como los expuestos y denunciados desde FACUA-Consumidores en Acción, ante los numerosos abusos y fraudes que de forma continuada se producen en materia de telecomunicaciones.

Recordando alguno de estos datos, destacar que el 57% de las reclamaciones que plantean los usuarios a su compañía de móvil no recibe una respuesta o solución satisfactoria y en uno de cada tres casos, las empresas ni siquiera se molestan en contestar. Y casi la mitad de los usuarios, el 47%, afirman haberse quejado de algún problema al servicio de atención al cliente de su compañía en los últimos seis meses.

El 56% de los usuarios opina que la publicidad de su compañía no es clara ni se ajusta a la realidad. El porcentaje se eleva al 70% en el caso de los clientes de compañías como Movistar, marca comercial de todos los servicios de Telefónica en España, ahora propietaria del 85% de Tuenti.

Basta con hacer un poco de ejercicio de investigación a través de internet para analizar e intentar evaluar la opinión colectiva y la reputación online generada a través de los comentarios y experiencias de los usuarios, consumidores y en su mayoría clientes insatisfechos de esta compañía, también puesto de manifiesto en el informe "Influencia de las marcas en la sociedad 2.0" desarrollado por la agencia de publicidad NCA en colaboración con IE Business School y donde se pone de manifiesto que por ejemplo Movistar es una de las compañías que mayor uso hace de los social media, pero se sitúa a la cola en el ranking de las mejor valoradas.

Y he aquí uno de los puntos calientes de este interesante planteamiento. La cuestión es saber de que forma reaccionarán los usuarios de esta red social ante aspectos o experiencias tan negativas como las mencionadas y denunciadas desde FACUA, y sin con ellas se generará un rechazo colectivo como el que impidió el éxito de "Keteke",  que finalmente terminen por perjudicar el crecimiento de una red social como Tuenti que hasta ahora parecía evolucionar a velocidad de crucero.