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  • OPINIÓN
Si los productos se han convertido en commodities lo que cuenta es la historia que hay detrás de ellos

Las relaciones con los clientes en un pasado cercano, en el que no había la saturación informativa y publicitaria actual, ni medios online o plataformas sociales donde acceder a las opiniones de otros clientes de tus servicios o productos con suma comodidad, conseguía que la publicidad tuviera un alcance notable e impacto duradero.

Los consumidores actuales están conectados. Conectados a buscar durante horas para preparar sus vacaciones y comprar online, conectados a redes sociales donde saber de primera mano opiniones de otros compradores, conectados para comparar precios antes de acceder a tu tienda física? Pocos están pendientes de tu publicidad.

La publicidad pensada y creada con los antiguos parámetros, y para los antiguos medios de consumo de información, sufre una crisis de impacto precisamente porque obvia que los consumidores prestan cada vez menos atención a esos medios tradicionales, frente a los digitales, y a los formatos prototípicos de contar las bondades de tus productos o servicios.

Quieres vender más. ¿Qué hacer para que tu publicidad tenga mayor impacto y efectividad? Deja de hacerla y crea contenidos.

No se trata de mantener el mantra de que el contenido es el rey. Es aplicar sentido común en una relación que tanto debería importarte antes de que tu cliente te pida el divorcio y se vaya con el de al lado. Porque prácticamente todos los productos que queramos comprar tienen múltiples vendedores salvo que hablemos de billetes para viajar al espacio. Y hay ya más de una compañía que los ofrece. ¿Cómo mantener a tus clientes? ¿Cómo destacar entre el ruido? ¿Cómo hacer para que te presten a ti más atención que a tu competencia?

Si los productos se han convertido en commodities lo que cuenta es la historia que hay detrás de ellos. La legión de usuarios de Apple da buena muestra de ello cada vez que sale al mercado un nuevo dispositivo que, en realidad, está fabricado y montado por otras compañías. Pero lleva la manzanita. Es de Apple. Lo quieren. Porque hay una historia detrás del producto, de la empresa, de su fundador,? Se ha construido una leyenda para enganchar al consumidor.

Todos tenemos historias que contar y las empresas también ya que están formadas por personas con su historia individual y particular dentro de una comunidad con un objetivo particular que es esa empresa. Es cuestión de descubrir qué puntos son los que pueden tener mejor acogida entre tus posibles clientes y qué puede hacerte diferente de tus competidores directos. Estudia qué hacen ellos y escoge unas primeras opciones para empezar a construirte tu historia, a ser posible, lo más alejada de ellos que puedas. Luego decide qué medios son los más adecuados dentro de los recursos de los que dispones para tener el mayor ratio de impacto frente al coste y lánzate a contar tu historia. Evalúa y analiza el resultado de cada paso. ¿Qué te ha funcionado bien? ¿Qué parte de esa historia inicial ha llegado a más gente? Revisa y modifica lo que no ha dado tan buen resultado y continua. Siempre manteniendo la coherencia del mensaje que quieres trasladar.

Con ese contacto frecuente que los medios digitales y las plataformas sociales pueden conseguir con tus clientes llegará el impacto de calidad. Con más impacto positivo llegarás cada vez a más posibles clientes y de ahí llegarán más ventas. ¿O tienes miedo de ser como Apple?