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arias son las estadísticas que demuestran el poder del vídeo online. Los consumidores ven cada vez más vídeos en internet y para las marcas los vídeos son una herramienta cada día más poderosa para llamar su atención. Según un estudio de Adobe, el consumo de vídeo online ha crecido un impresionante 43% en solo un año. Los consumidores ven contenidos de larga duración en streaming, pero también acceden a otros más cortos en YouTube. Y todos ellos son de una manera o de otra una oportunidad para las empresas.

Pero los vídeos online no son solo un tentador escaparate para las marcas y un producto muy deseable para los consumidores, también son el material para muchas creencias que poco tienen que ver con la realidad por parte de las empresas. Existen unos cuantos mitos sobre lo que funciona y lo que no funciona en los contenidos en vídeo y en cómo los reciben los consumidores. Un breve análisis de BusinessNewsDaily ha identificado los 5 mitos más comunes entre las empresas cuando se habla de vídeo online.

Lo único que importa son los visionados

Muchas empresas tienen esa creencia y, como explican, es un error. No todos los vídeos tienen que ser virales y no todos ellos tienen que acumular millones de reproducciones en YouTube. Puede, de hecho, que un vídeo con solo 100 reproducciones sea un éxito para la marca que lo ha creado. Lo importante es llegar a los consumidores a los que hay que sorprender y conquistar con el contenido o cubrir la necesidad que tienen los usuarios de los productos de una marca con ese vídeo. O simplemente posicionar la marca donde debe estar. Llegar al millón de espectadores no es el único criterio válido para medir el éxito.

De hecho, el único criterio que debería marcar el éxito o el fracaso a fuego no es el consumo de vídeos sino el engagement que estos despiertan.

El contenido no importa, lo que importa es que parezca bien hecho

Es cierto: la calidad de un vídeo es lo que marca muchas veces para los consumidores si este es o no un contenido relevante y es lo que pone el sello de garantía de que se trate realmente de un contenido profesional, que tiene a una marca competente detrás. Pero la calidad del vídeo no es lo único que importa y sobre todo no importa más que el contenido.

Para que lo que una marca ofrece al consumidor llame la atención no solo tiene que estar bien hecho, también tiene que tener interés. Y el interés solo se consigue con el contenido.

Los vídeos de las marcas tienen que ser anuncios

Este es un error de peso: no todo lo que produce una marca tiene que ser un anuncio, ya que estamos en la era del branded content. Los consumidores esperan que las marcas se conviertan en fuentes de información. De hecho, las empresas que más han triunfado en YouTube no lo han hecho con vídeos publicitarios sino con vídeos informativos como pueden ser tutoriales de belleza en el caso de las grandes del sector de la cosmética.

Nadie lee la descripción del vídeo

Efectivamente, lo más importante en una estrategia de vídeo online es el propio vídeo, pero no hay que eliminar o descuidar los elementos que lo acompaña. Eso ocurre, por ejemplo, con el texto que acompaña al vídeo, que son una fuente de engagement (pueden impulsar a los internautas a actuar o incluir links para reconducirlos a donde quiere que estén) y también una herramienta para posicionar en buscadores ese contenido.

El vídeo es solo una herramienta de conversión

Ya no: el vídeo es un aliado en muchos más elementos de la estrategia de negocio. El vídeo sirve para ayudar al consumidor cuando ya ha hecho la compra, para crear contenido y entretener al consumidor, para explicar cómo funciona un producto? El vídeo se ha convertido en una gran y variada oportunidad para las marcas.

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