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Que difícil es muchas veces, escuchar, algo que se cree sencillo muchas veces, pero hacerlo de verdad, no es algo que todo el mundo sepa hacerlo. Muchas veces, en vez de ello, y de hacerlo con detenimiento, claridad, plena atención,… sólo nos dejamos llevar por una leve interpretación, casi de oídas, de lo que incluso suponemos ya que el otro nos va a decir. Este es el caso mas grave diría de “falsa escucha”, donde ni dejamos expresarse , al otro, de manera completa, y ya ofrecemos una respuesta casi automática, desde nuestro filtro mental, nuestro “piloto automático”,…

Y no es fácil, pero deberíamos aprender y entender que el primer acto de valentía, y de escucha verdadera, empieza por el respeto de dejar expresarse al completo, a la otra persona. Sin ello, no podemos tampoco captar toda la sutileza del mensaje. Muchas veces, tampoco, ni miramos con los ojos, en una conversación importante, por ejemplo, donde otra persona intenta expresar un sentimiento hacia nosotros/as. Y con ello, obviamos también las palabras y gestos, provenientes del lenguaje no verbal, y no los usamos tampoco, en muchas ocasiones, para emplearlos de manera efectiva, por nuestra parte.

Para aprender a escuchar, hay que eliminar tanto el ruido físico de nuestro alrededor que nos puede dificultar la escucha, como el “ruido” mental propio, que también dificulta la verdadera escucha, en forma de Prejuicios, esquemas mentales preconcebidos, ego propio o falta de empatía que impide ver lo suficiente el punto de vista del otro,…

Escuchar es un acto de apertura, de dejar entrar, de preparación,…desde el silencio. Tiene que ver también con la actitud, debería ser el primer acto de agradecimiento gestual, y no verbal, por el acto en si, de expresión de la otra persona, hacia nosotros. La buena escucha es parte importante de la efectiva comunicación, tan importante en el ámbito personal, familiar, laboral,…

Escuchar no es reaccionar desde nuestra “ceguera” emocional, es también ponerle inteligencia y claridad, a lo que podamos sentir, porque escuchando podremos validar de manera efectiva sentimientos propios y de otros,…Escuchar es también mirar con el alma, con el corazón,…por ello no es aconsejable “contaminar” este proceso tan importante. Escuchar plenamente nos conduce también a poder comunicarnos de manera asertiva, desde el respeto hacia el otro, no hacerlo así, “debilita” en parte nuestra posición.

Escuchar es llevarse del mensaje, todo el texto, toda la fuerza y belleza del mensaje, es un acto de atención plena también. Si aprendemos y vamos mejorando nuestra habilidad de escucha, iremos enriqueciendo también, nuestras relaciones, nuestras competencias socio-emocionales.

El conocimiento y la comprensión, vienen a través de la escucha, de la recepción, de la asimilación, del ensamblaje de todo ello, que hacemos al escuchar verdaderamente. La escucha es una mirada interior y exterior, es el puente que tendemos y construimos , por donde pasa el mensaje.

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