PuroMarketing

El mercado de los dulces y las golosinas es bastante antiguo y ha tenido un flujo constante de consumo y consumidores. Puede que algunos de esos productos los asociásemos en un momento directamente a los niños, pero lo cierto es que los consumidores de todas estas cosas están lejos de ser únicamente el mercado infantil. A los adultos también le gustan las chucherías.

Y, por ello, las golosinas y los dulces son una suerte de medidor de lo que importa en el mercado y de lo que está ocurriendo con los gustos de los consumidores. Los dulces se van adaptando a lo que el mercado quiere y a lo que buscan, para así conectar con ellos y mantener sus cuotas de gasto. Lo hacen incluso en un mercado como el presente, en el que la obsesión por lo saludable hace que las cosas no sean las más fáciles para un sector que de saludable tiene - de entrada - poco.

¿Cómo seguir siendo relevante? De los nuevos productos más representativos que Mintel ha identificado en el último ProSweets Cologne, una feria global del sector, se pueden extraer unas cuentas conclusiones, conclusiones que ayudan además a comprender cómo están cambiando los hábitos de los consumidores.

El atractivo de lo exótico

La tendencia apareció posiblemente en el cambio de siglo y se ha ido asentando cada vez más en el mercado. Posiblemente, el hecho de que los millennials busquen los sabores diferentes y que aprecien este tipo de productos también ha ayudado a que la cuestión se asiente todavía más. Las cosas ya no son simplemente lo conocido y lo que nos gusta, sino que además se mezcla cada vez con más elementos para hacer que sean más llamativos.

El chocolate se endulza echando mano de algo sorprendente y las frutas exóticas se convierten en un elemento recurrente. Lo que resulta exótico en un mercado, eso sí, no es necesariamente lo que triunfaría como tal en otro (en Estados Unidos están en el momento de la fiebre del churro... algo que no sería muy exótico en España).

A eso hay que sumar que el toque gourmet no ha desaparecido de la lista de cosas deseables.

El creciente mercado vegetariano

Puede que hace unos años ser vegetariano obligase a hacer carambolas para poder comer fuera. Ahora que ya hay un plato vegetariano en prácticamente todas las cartas se puede comprender que este mercado ya no es algo tan minoritario, sino más bien una nueva oportunidad dorada y algo con lo que se quiere llegar a cada vez más personas. Y por eso los dulces y las chucherías vegetarianas y veganas son cada vez más habituales y protagonizan los lanzamientos. El 11% de todos los lanzamientos globales de dulces en 2017 fueron vegetarianos frente al 9% de 2016.

Y de lo que se vende como saludable

Posiblemente, este último punto esté muy ligado con otra de las cuestiones que se han convertido en cada vez más buscadas. Los consumidores quieren tener cada vez hábitos más saludables, lo que obliga a las empresas a ofrecerles cosas cada vez más sanas o que se vendan como tales. Esto hace que la propia esencia del mercado de los dulces y las chucherías (nada sanas) tenga que cambiar. Así, por ejemplo, aparecen gominolas de zanahoria, que no solo tienen forma o color de zanahoria sino que han integrado a esta hortaliza. Por supuesto, también ha aumentado la transparencia sobre los ingredientes que incluye y sobre lo que estos significan.

Los productos sirven para más cosas

O lo que es lo mismo: no solo se toman dulces y golosinas por el mero placer de hacerlo, sino también con otros objetivos. Los fabricantes de este mercado están intentando, por ejemplo, dotar a los chicles de más funcionalidades, añadiendo diversos ingredientes a sus composiciones. Así, los chicles ya empiezan a venderse como una ayuda desde para la relajación hasta para conseguir más energía. Los consumidores muestran interés en ello y las marcas quieren dárselo. Un 28% de los consumidores (según datos del mercado británico) querría un chicle que les ayudase a dormir.