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La experiencia del usuario es una de las principales preocupaciones de las marcas, ya que se ha convertido en un elemento cada vez más crucial y más determinante a la hora de destacar sobre la competencia. Cada vez son más los estímulos que cada día recibe el consumidor y cada vez son más parecidos los productos y los servicios. Cada vez quedan menos cosas por inventar y el consumidor siente que resulta un tanto indiferente si el detergente que ha comprado es de la marca X o de la marca Y, por poner un ejemplo, ya que todos tienen fragancias similares (todos huelen a lo que las marcas quieren que recuerde a 'limpio') y todos sirven para la misma función. Un detergente puede parecer un elemento un tanto peregrino, pero lo cierto es que la idea se puede aplicar a prácticamente cualquier cosa. Cada vez parece más y más complicado diferenciarse y llamar la atención sobre los demás.

Sin embargo, las marcas cuentan con un elemento que se puede convertir en un poderoso aliado en esta nueva conquista del consumidor y de sus gustos y preferencias. La tecnología ha evolucionado de forma notable y muy poderosa en los últimos años, tanto que las marcas cuentan con un nuevo aliado que les puede servir para llegar a muchos y muy variados consumidores. Las marcas tienen un nuevo asociado que les permite hacer cosas que antes no podían, ni de lejos, imaginar.

Las redes sociales fueron uno de los primeros elementos que revolucionaron cómo interactúan las marcas con los consumidores, permitiendo un trato mucho más cercano, más directo y muchísimo más rápido. No es la única cuestión que ha cambiado cómo pueden operar las marcas y cómo pueden llegar a sus potenciales clientes y, sobre todo, cómo pueden añadir capas de servicios y de funcionalidades a su experiencia cliente para hacerla mucho más atractiva y llamativa. El internet de las cosas está haciendo que todo esté conectado a internet y que las marcas tengan muchas más posibilidades y oportunidades que nunca. Los smartphones están haciendo que la marca pueda ir en el bolsillo del consumidor en todo momento. La realidad aumentada y la realidad virtual están generando experiencias que van mucho más allá de lo que jamás se había podido imaginar.

Y en ese saco se podría meter también al vídeo en 360º, una de esas innovaciones que las marcas de nuevas tecnologías están lanzando al mercado y que está abriendo una avalancha de nuevas oportunidades que las compañías no deberían desperdiciar. Las empresas no deben ver al vídeo en 360º únicamente como una nueva curiosidad que se añade a las cosas que se pueden hacer con los terminales de nueva generación. Es un elemento para crear mucho valor añadido y para llegar al corazón del consumidor.

Vídeos que son más que vídeos

Los vídeos en 360 grados son algo más que simplemente vídeos: son una experiencia de consumo de contenidos que permite ir mucho más allá y que posibilita una experiencia similar a la que puede suponer el estar viéndolo de forma real. Este tipo de vídeos ayuda a tener una experiencia mucho más inmersiva, mucho más realista, en la misma línea que pueden hacerlo otras actualizaciones en este terreno.

Además, cada vez es más fácil generar contenidos que se adecúen a estas características, gracias a la mejora de las nuevas tecnologías, y, sobre todo, de los servicios que permiten publicar estos contenidos y hacerlos llegar al receptor final. YouTube empezó a dar soporte a los vídeos en 360 grados el pasado mes de marzo y a hacerlo además de un modo que acceder a los mismos no supusiese una gran complicación para el consumidor. En estos primeros vídeos subidos a YouTube el consumidor solo necesita contar con Chrome como navegador o con un dispositivo Android (y la app de YouTube) para poder navegar por el vídeo y lograr así visionarlo en 360 grados.

En el caso de que el consumidor lo vea empleando unas gafas de realidad virtual, como Cardboard de Google, la experiencia mejora todavía más y se convierte en mucho más inmersiva y crea una sensación mucho más realista.

Atractivo sí, ¿pero válido?

Pero este tipo de apuestas no solo permiten mejorar el tipo de contenidos que se ofrecen y por tanto no solo tiene una aplicación en lo que a marketing de contenidos se refiere, sino que pueden servir para presentar productos y servicios de una forma mucho más eficiente, más realista y que llega de un modo mucho más directo al consumidor. Así, y como recuerdan en Social Media Examiner, las aplicaciones en el mundo de la empresa son muchas y pueden empujar al alza el engagement de los consumidores con los productos.

El potencial es casi ilimitado y puede cubrir prácticamente cualquier cosa que se le ocurra a las marcas y a sus responsables de marketing. Las marcas pueden emplear estos vídeos para mostrar sus productos, como ocurre en el caso de la industria del turismo, que podrá ir mucho más allá de la simple foto atractiva, o para enseñar cómo se producen los mismos. Es lo que ha hecho Nescafé, una de las pioneras en el uso de vídeos 360º. La firma cafetera ha creado un vídeo en el que se puede ver de dónde vienen los granos que luego se convierten en su café.

Las compañías pueden emplearlos también para afianzar ciertos valores de marca, haciendo que sean mucho más visibles y, sobre todo, mucho más 'vivibles'. Solo hay que echarle imaginación. Una firma que quiere destacar su lado ecológico o natural puede llevar al consumidor a una experiencia de inmersión en un bosque. Una marca que se apoya en la aventura, en lo osado, puede permitir a su consumidor ser aventurero y osado desde su navegador: Red Bull deja a sus consumidores sentir las experiencias extremas de los deportistas a los que patrocina.

Además, los vídeos en 360 grados pueden ayudar a afianzar la relación con los consumidores a otros niveles. Harán que los contenidos de la firma sean mucho más destacados y atractivos que los de las demás firmas y permitirán crear experiencias mucho más memorables. Permitir el acceso en streaming a un evento de la firma será mucho más atrayente si la experiencia es un vídeo en 360 grados que un simple streaming de lo que se está viendo con una cámara fija.