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Los CEOs están preocupados por la caída del consumo entre sus clientes

El impacto de la crisis del coronavirus ha golpeado fuertemente a las empresas. No solo se han visto afectadas por el parón de la actividad directo que han supuesto los procesos de confinamiento para frenar el avance de la enfermedad, sino que además se han visto arrastradas en la llamada nueva normalidad a los efectos que tiene el cambio de situación para la sociedad. Esto es, los consumidores no han vuelto a sus pautas de consumo habituales pre pandemia y siguen también preocupados por lo que va a traer el mundo post-crisis sanitaria.

Los datos en bruto no apuntan en mala dirección. El gasto volvió a registrar tasas positivas en junio, a pesar de haber caído en un 60% en algunos de los meses de la crisis, y los niveles de compra han recuperado, en general, los anteriores a la crisis.

Sin embargo, y como apuntan en un análisis de El País, pasearse por algunas calles comerciales no da la sensación de que se está en un momento de ebullición y algunos analistas apuntan que se podría tratar de una suerte de espejismo, de un momento de compras post salida de la crisis tras estar encerrados en casa mucho tiempo (el "efecto champán") y que muchos consumidores siguen teniendo miedo al contagio y a la situación financiera que se puede avecinar.

Por tanto, y aunque pueda parecer de forma superficial que la cosa "no está tan mal", cuando se rasca la superficie se ve una situación mucho más compleja. De hecho, quienes toman las decisiones no creen que todo sea de color de rosa y los directivos ya han señalado las caídas en las ventas como un problema serio para su supervivencia futura.

Lo que los CEOs temen

Eso es lo que acaba de demostrar un estudio global de YPO que recoge eMarketer. Según los datos de este informe, el 50% de los CEOs en todo el mundo señala que el principal problema ahora mismo para la viabilidad de su empresa está en el hecho de que ha caído la demanda de sus productos y servicios. Esto es lo que funciona como lastre para sus cuentas de resultados y para sus posiciones a futuro.

El siguiente punto clave con un impacto mayor está muy cerca y es bastante también similar en cuestiones de temática.Un 44% reconoce que el principal punto de fricción está en los cambios en el comportamiento de los consumidores. No hay que olvidar que la pandemia y la situación vinculada ha impactado en cómo los consumidores compran y en qué valoran y prefieren.

Tras estos dos puntos clave, el estudio posiciona el seguir operando siguiendo las restricciones de los gobiernos (32%), las disrupciones en la cadena logística (21%), los problemas de cash flow (28%), el necesitar asegurar la salud y la seguridad de sus trabajadores (17%), el menor acceso a capitales (13%) y las dificultades a la hora de lograr que los trabajadores vuelvan a su puesto de trabajo (12%).

Los máximos responsables de las empresas deben lograr un equilibrio entre estos puntos e intentar posicionarse de la manera más competitiva y eficiente posible. En la nueva normalidad deben ajustarse a las preocupaciones y exigencias que el mercado impone, algo que no es fácil y que está muy lejos de ser simple.