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¿Por qué los consumidores entran cada día en Facebook? La red social se ha convertido en un destino adictivo, un lugar en el que se quiere entrar y un espacio en el que se quiere ver en todo momento qué está ocurriendo.

Cada día entran en la red social 864 millones de usuarios, lo que demuestra el elevado poder seductor que tiene este servicio. La pregunta es por qué lo hacen. Hay muchas teorías: es el nuevo lugar en el que conectar con los amigos, uno se siente recompensado, es la presión de no quedarse fuera de las novedades? La última teoría es que Facebook ha conseguido traspasar el ser un producto para convertirse en un hábito.

Así lo explica a Business Insider Nir Eyal, experto en la materia y autor de un libro sobre cómo las empresas que dominan los hábitos se han convertido en exitosas.

Facebook se ha convertido en un hábito de consumo y además se ha convertido en un antídoto ante uno de los problemas de los consumidores. Según Eyal, Facebook ha partido de un punto básico: el aburrimiento.

"Sabemos que, desde el punto de vista psicológico, el aburrimiento es doloroso", explica al medio. Lo que Facebook ha conseguido es convertirse en lo que elimina esa mala sensación y se ha asociado a los minutos en los que no se tiene nada que hacer y los momentos en los que el consumidor está aburrido. En esos momentos, el internauta abre Facebook porque sabe que tendrá una alternativa al no tener nada que hacer (y por tanto una cura para su problema).

A eso se suma el hecho de que Facebook cuenta con una herramienta para recordar en todo momento que están pasando cosas nuevas: las notificaciones. Ese es el estímulo externo al consumidor que le mantiene volviendo una y otra vez a la red social.

Los hábitos son los que hacen triunfar a las empresas

Pero Eyal no solo ha analizado cómo Facebook consigue seducir cada día a sus consumidores, sino que también ha creado una teoría bastante sorprendente. Según sus conclusiones, lo que hace que una empresa triunfe no es tanto el que cuente con un producto glorioso o que consiga que todo el mundo hable de ella, sino más bien el haber convertido su producto en parte de los hábitos de los consumidores. "La cruda realidad es que los mejores productos no siempre ganan. Muchas veces son productos que tienen la habilidad de mantener a los usuarios volviendo a ellos y usándolos sin ser conscientes de ello", apunta, "empleándolos como un hábito, esos son los que nos hacen volver siempre a ellos".

Sucede, ejemplifica, con Google: el buscador se ha convertido en el punto de entrada a la red y en el lugar en el que se buscan todas las soluciones, sin que muchas veces el consumidor sea consciente de los pasos que está dando. Tiene una duda y, sin más, abre Google para solucionarla.

De hecho, apuntala Eyal, las empresas están haciendo de estos elementos las apuestas clave de sus campañas para llegar al consumidor. La publicidad de las últimas temporadas de productos tecnológicos se ha centrado no en los valores de marca o en las mejoras de sus productos, sino en las experiencias que estos permiten vivir y por tanto en cómo afectan al día a día.

Tomemos, por ejemplificar las palabras de Eyal, uno de los anuncios de las funcionalidades que ha añadido Apple a sus productos, el Facetime. Todo el anuncio se centra en la experiencia de uso, en la forma en la que cambia la vida de los consumidores.

Las experiencias afectan a las emociones y las emociones son las que mueven los impulsos de compra. Pero, además, y según las conclusiones del autor, las experiencias son también las que hacen pensar a los consumidores en sus hábitos y son las que, al final, los consolidan. Y los hábitos son los que hacen que se compre o no un producto y, sobre todo, que se use una y otra vez.