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Sin duda este es uno de los considerados "pequeños grandes cambios" que podrían revolucionar la red social

Era evidente y algo que muchos ya esperaban desde hace bastante tiempo pero que tarde o temprano parece que llegaría. Y llegó el momento. Anunciado por el propio CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, en unas declaraciones para Business Insider, ya es oficial que muy pronto, el botón "No me gusta" llegará a la red social por excelencia.

Zuckerberg, quién ha declarado de forma pública que la integración de este botón era algo que le venían solicitando desde hace años, ha confirmado que actualmente se encuentran trabajando en ello para comenzar las pruebas de forma inminente. Aun que se desconocen todavía muchos aspectos de como funcionará exactamente este nuevo botón, todo indica a pesar de que "no pretenden" que ambos botones puedan competir, subrayando además que quieren mantener la red social lo más sencilla posible, que finalmente puedan servir tener un mayor conocimiento de aquello que gusta o no gusta a los propios usuarios.

Lo que no queda muy claro aun, es si a partir de ese momento, las acciones de los usuarios, tanto a través de un botón como en otro, terminarán influyendo sobre la relevancia de los contenidos, así como el nivel de penetración que pueden alcanzar teniendo en cuenta estos criterios como indicadores del interés general.

Sin duda este es uno de los considerados "pequeños grandes cambios" que podrían revolucionar la red social y sobre todo terminar siendo determinantes sobre todo a la hora de enfocar las diferentes acciones y contenidos vinculados a las estrategias de social media marketing que realizan las empresas y marcas a través de sus páginas en la red social. Dicho de otro modo, este nuevo botón podría ofrecer a las marcas un nuevo nivel de conocimiento y además de servir como un poderoso "indicador social" de lo que gusta y no gusta a las audiencias.

Cierto temor entre las marcas

Sin embargo, aun quedan por desvelar algunos aspectos y cuestiones sumamente importantes y relacionadas con el funcionamiento del nuevo botón, su repercusión y si finalmente la cantidad o número de "No me gusta" (al igual que ocurre con los "me gusta", número de veces que un contenido se comparte o la cantidad de comentarios) finalmente termine influyendo de forma significativa sobre la penetración y relevancia de los contenidos. Sobre todo debido a la posibilidad de que esto habrá la posibilidad de ejercer una influencia negativa sobre los contenidos de marcas, competidores así como boicots a los contenidos de determinadas empresas.

Tendencia que podría terminar extendiéndose a otras redes

Otras de las posibilidades que pueden quedar abiertas es la posibilidad de crear con ello una nueva tendencia que también adopten otras redes sociales. La innovación y los cambios son siempre una constante y no sería la primera vez que una red social incorpora una novedad que el resto de redes sociales finalmente terminan "copiando" e integrando entre sus funciones. ¿Podría Twitter incluir una opción similar para penalizar mensajes y noticias?

Se abre la puerta de los contenidos "positivos"

Sin duda el funcionamiento de este nuevo botón, a pesar de su sencillez, podría terminar siendo demasiado complejo y ejercer un efecto inesperado dando un giro a la forma de comunicar, confeccionar los mensajes de las marcas e incluso de los titulares de los medios de comunicación. Un titular negativo, no implica que el contexto de la información no tenga la calidad que bien merezca un "me gusta". Por lo tanto, ante cierto tipo de informaciones, este botón podría terminar ejerciendo una influencia negativa.

No me gusta la publicidad

Por último, sería interesante el conocer especialmente si también este nuevo botón de "no me gusta" podría integrarse en los anuncios publicitarios de pago de la red social. Sin embargo, son conocidas algunos hábitos y malas costumbres de empresas que bombardean con sus mensajes publicitarios y a modo de spam, contra el que este nuevo botón podría convertirse en su peor enemigo, ya que podría terminar penalizando o influyendo negativamente sobre la relevancia de empresas o marcas que desarrollan este tipo de prácticas.