Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...
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He comentado aquí con frecuencia que uno de los problemas, o más bien excusas, que suelen surgir cuando hablo de dar a conocer lo que sabes es que no tienes nada que decir, nada que contar. Esa especie de admisión de incapacidad para aportar nada sería preocupante si no fuese una respuesta equivocada. En realidad todos tenemos algo que decir y, de hecho, lo hacemos constantemente.

El problema no es que no tengas nada interesante o valioso que transmitir o crear sino que te asusta, te da pereza o no sabes como hacerlo en medios distintos a los habituales. Me explico.

Constantemente estamos opinando, hablando de las cosas que aprendemos, aportando ideas que se nos ocurren, criticando situaciones que vemos u ofreciendo soluciones a necesidades que detectamos. Eso ocurre en la empresa, en la familia o en una comida con amigos. Sin embargo, nos bloqueamos si eso mismo hay que hacerlo en un blog, en una conferencia ante un grupo de gente o en un artículo y no te quiero ni contar si es en un libro.

Pero lo que está claro es que si quieres que cuenten contigo, debes tener algo que contar. Si quieres contar algo, cuenta, y cuanto más cuentes, más contarás.

Una Marca Personal se basa en la confianza y en la sintonía. Pero es muy difícil que te crea o que te quiera si no sé nada de ti ni de lo que haces, de lo que crees o de lo que piensas. Cuéntamelo. Utiliza el formato que más te apetezca y con el que te sientas más a gusto. Vídeo, un post como este, una charla ante un grupo de personas, lo que sea, pero encuentra algo que te guste, ordena las ideas y sal a contarlo a todo aquel que quiera escucharte. Y si no hay nadie interesado, hazlo también, porque antes o después llegarán. Hay gente muy rara por ahí.

¿Y qué puedes contar? Pues desde el punto de vista profesional, hay montones de cosas sobre las que podrías decir algo. Y ten en cuenta que aquí no estoy hablando de que inventes la pólvora cada día ni que escribas una tesis doctoral en cada post o que trates de ganar el Nobel de Literatura en cada párrafo. Se trata simplemente de que veas algo interesante, detectes una necesidad o inquietud y opines sobre el asunto.

Con los años he descubierto que hay un aspecto importante que creo que marca la diferencia entre que lo que comuniques sea interesante o no. Me refiero a que siempre que cuentes u opines sobre algo, debes aportar valor y soluciones.

Si te limitas a criticar o a meterte con algo o con alguien puedes atraer momentáneamente a un grupo de personas descontentas que opinen como tu, pero no te van a tener en cuenta porque no aportas respuestas al problema. Así que, cuando hables sobre tu materia, abre nuevos caminos, ofrece puntos de vista distintos.

Pensarás que eso no es tan fácil, pero si eres sincero, te darás cuenta que eso es lo que haces cada vez que hablas con un amigo, tu pareja o tu compañero de cubículo cuando hablas sobre el modo en que deberían hacerse las cosas en tu empresa, sobre lo que debería hacer el gobierno o lo que tu harías si fueses?

Profesionalmente te valorarán menos, o simplemente ni existirás, si no cuentas lo que haces y cómo lo haces. No me refiero a que te eches flores sino a que aportes ideas y soluciones. Si no cuentas, tendrás que ofrecer un descuento.

Salvo que estés metido en una cueva oscura, silenciosa y sin contacto con nadie, todos recibimos información y sensaciones, conocemos personas y experimentamos cosas que, combinadas, nos permiten crear nuevas ideas y aportar soluciones. Sólo tienes que ordenarlas y contarlas. Incluso si estuvieses metido en la cueva podrías hacerlo y seguramente sería muy interesante.

Habla de los libros que has leído, de las personas que has conocido, de las sensaciones que has experimentado. Y como te digo, trata de encontrar siempre una aplicación o utilidad a todo eso. Todo, lo bueno y lo malo que te sucede, especialmente lo malo, es una lección aprendida que puedes divulgar para ayudar a otros y eso te va haciendo cada día más valioso. Pero profesionalmente es mejor que no cuentes cuentos salvo que seas un cuentacuentos.

Si todo lo que sabes, aprendes, sientes y experimentas te lo guardas para ti por vergüenza, pereza, desconocimiento o una especie de humildad o modestia absurda, entonces no vas a ser tenido en cuenta.

Si no escribes un blog, no hablas en público o no conoces gente nueva, te sentirás más cómodo y más protegido frente a posibles ataques (que casi nunca suceden y si lo hacen, suelen ser irrelevantes). Pero si no te abres al mundo, si no cuentas lo que sabes, si no contribuyes con tus ideas (geniales o ridículas) serás mucho más vulnerable porque cuando nadie sabe nada de ti, entonces cualquiera puede contar tu historia.

Si permites que tus compañeros, tu familia, tus amigos (o enemigos), Google o tus contactos en Facebook definan lo que eres, lo que haces, lo que sabes y lo que vales, entonces tu Marca Personal cada vez te pertenecerá menos a ti. Serás lo que otros han contado.

Incluso puedes ganar dinero contando cosas. Si cuentas las cosas bien, te pueden salir las cuentas.

Así que si quieres contar, cuenta? desde ya.

Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...
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