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La televisión tradicional no está pasando por su mejor momento. La irrupción del VoD y su creciente popularidad han tenido un impacto brutal en su línea de negocio y en sus datos. Las audiencias han migrado desde la televisión lineal de siempre a los contenidos bajo demanda y las televisiones de siempre no han sido capaces de maniobrar a tiempo. El dominio en el streaming está, de hecho, en manos de jugadores ajenos a los grupos audiovisuales tradicionales.

A eso hay que sumar que, quizás, las televisiones europeas han sido todavía más lentas en ver el cambio. Cuando en Estados Unidos los 'cortadores de cable' (los usuarios que daban de baja su servicio de cable para pagar solo VoD) eran cada vez más habituales y estaban más presentes, las televisiones europeas seguían sintiéndose seguras en sus datos de audiencia.

En el caso español, además, no solo se puede registrar el impacto de las tendencias globales y de los cambios de hábitos en las decisiones de los espectadores y en las caídas de las audiencias de la tele. Cierto que la irrupción de la TDT y la ampliación del número de canales implicó un primer momento de fragmentación de la audiencia, pero además las televisiones han ido cavando su propia tumba con sus programaciones. El prime time, el momento estrella de la planificación de emisiones, es cada vez más y más tardío, lo que ha saturado a los espectadores. Los televidentes están hartos de que sus programas favoritos empiecen cada vez más tarde y de que los anuncios empujen su hora de finalización más allá de la medianoche.

72 minutos más tarde que hace 25 años

De hecho, las decisiones que han ido tomando las televisiones con su prime time en España casi parecen un suicidio. Una estimación apuntaba hace no mucho que en 25 años el prime time en España se había retrasado en 72 minutos. Las series de moda se emitían a principios de los 90 a las 21.20. Ahora, se van hasta cerca de las once de la noche.

Primero, las noticias se ampliaron y se movieron en la parrilla desplazando a los programas estrella. Luego, los programas previos al prime time fueron posicionándose en la parrilla y aumentando su duración. Iban comiendo minutos. Mientras, en el resto de Europa el prime time seguía en la franja que tenía en el pasado, entre las 19 y las 20.30. Y sí, culturalmente en España se cena más tarde, pero no tanto.

El problema para las televisiones no estaba ya solo en el que el prime time empezase más tarde y que los consumidores estuviesen cada vez más saturados con esta cuestión (las quejas sobre la emisión de El ministerio del tiempo fueron paradójicas de esta situación) sino que además las televisiones habían roto con la realidad.

Su prime time está empezando de media a las 22.49 horas, pero un estudio señalaba hace unos meses que los españoles apagan de media la tele a las 22.45 horas. Por tanto, o bien ven solo los programas de access prime time o bien están usando sus televisiones para ver contenidos a la carta.

¿Ha llegado el momento de cambiar las cosas?

Los comentarios, las opiniones y las recomendaciones solo tendrán efecto cuando las cadenas decidan de forma efectiva hacer el cambio. Algunos programas ya usan como elemento vendible el que acaban antes de las 12 de la noche, pero eso solo es un paso (y no suficiente para los consumidores, posiblemente). En el caso de la televisión pública, la idea de servicio público debería ser la primordial y, por tanto, eso debería neutralizar la voluntad de competir con las privadas y lanzar sus productos a la misma hora.

La televisión pública podría ser, de hecho, la pionera a la hora de cambiar las cosas. "Lo estamos estudiando seriamente", reconocía en declaraciones a Fuera de Series, un medio especializado en series televisivas, el director de contenidos de TVE, Fernando López Puig. La televisión pública podría ofrecer unos horarios distintos, de ese modo, y mover el prime time hacia más temprano. López Puig parece además consciente de que la situación les está perjudicando. "El otro día leía una teoría que decía que el hecho de que haya cambiado la ficción es que la gente se pone plataformas a las diez de la noche", señalaba al medio.

La cadena, sin embargo, no tiene tan fácil cambiar el prime time. Como explica el directivo, no vale con simplemente pasar los horarios de las cosas a una franja anterior, porque siguen necesitando contenidos potentes que emitir cuando sus estrellas de prime time terminen y las televisiones privadas entren en su prime time tardío. "No puede ser un paso de moverlo todo y ya está porque pincharía. Si vamos con un producto menor en segundo prime time, entraría cuando las otras cadenas lanzan su apuesta importante y no queremos dejar de ser competitivos, queremos plantar cara", señalaba en declaraciones al medio.

El cambio no será por tanto inmediato. En caso de hacer el cambio, se barajaría de cara ya a 2020. Si Televisión Española da el paso, quizás se produzca un efecto llamada de cara a las televisiones privadas. Al fin y al cabo, estas ya han empezado a reducir la duración de los largos capítulos de sus series por las necesidades que impone el mercado del VoD. Quizás con esto ocurra algo similar.