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Los últimos años han supuesto la consagración de las series de televisión, aunque en realidad la pantalla que ha apuntalado este boom ha sido la de la del consumo bajo demanda. Las plataformas VoD han llevado a que aumente el número de series que se producen cada año a cifras impresionantes, al tiempo que ha movido también los focos de producciones de éxito. Estados Unidos sigue siendo el mercado dominante, pero las plataformas online han acostumbrado a sus espectadores a ver series de todo el mundo.

Sea como sea, los espectadores están enganchados a las series y estas se han convertido en el vehículo destacado del momento (el que las marcas buscan usar como plataforma para su product placement, por ejemplo). La cuarentena por el coronavirus, que está llevando a cada vez más países a un cerrojazo total de la actividad y que está obligando a otros a pedir a sus ciudadanos que se queden en casa, está teniendo un efecto directo también en ellas.

Los ciudadanos se están refugiando en el entretenimiento y están haciendo sus maratones de series. Pero el coronavirus está tocando también a las series: las ha obligado ya a parar su rodaje y obligará a dejar en el aire las temporadas que se están emitiendo ahora mismo (o a retrasar la llegada de su temporada al VoD en otros casos).

Como analizan en The Hollywood Reporter, la industria televisiva se está moviendo por aguas complicadas y, sobre todo, por unas que no había pisado hasta ahora. La crisis causada por la pandemia ha obligado a los estudios a clausurar el rodaje de pilotos, pero también a echar el freno con las temporadas que estaban en marcha y que se estaban grabando (en muchos casos cuando son ya los episodios finales). Las series se están organizando de varias maneras, al menos aquellas que están en antena.

Algunas considerarán - aunque desde el punto de vista de la historia no sea así - que los capítulos que ya tienen son los que servirán como cierre de la temporada y volverán en la siguiente temporada a partir de ahí, recuperando las historias que no pudieron grabar. Son aquellas a las que les quedan un episodio o un par. La otra opción es la de asumir la cuarentena como una pausa en la producción.

El gran problema para la industria es que, dado que se producen muchas series y se está en un momento de mucha actividad, volver a encajar calendarios y producciones no va a ser fácil. Puede que el personal que necesitan para grabar esos episodios tras el fin de la crisis tenga ya comprometido su calendario de trabajo.

Todo esto hace muy complicado el trabajo y, además, la industria recuerda que incluso teniendo paradas las series esperando retomarlas cuando se acabe la crisis perderán mucho dinero. La pausa cuesta dinero.

Un impacto para los anunciantes

Y, por supuesto, está también es un golpe muy duro en la estrategia publicitaria y en la conexión con los anunciantes, ya que está poniendo en una situación complicada la temporada de upfronts.

La temporada llega en el mes de mayo, que es cuando las grandes networks televisivas estadounidenses (y los gigantes globales del VoD) presentan a los grandes anunciantes las series con las que trabajarán la temporada siguiente. Son reuniones grandiosas, que logran mucha cobertura en medios y que mueven una parte muy importante de los presupuestos publicitarios vinculados a las series.

De entrada, para ello se necesita hacer encuentros. Para continuar, se necesita tener los pilotos en la mano de esos programas para poder presentárselos a los potenciales anunciantes. Si todo sigue así, no habrá ni una cosa ni otra.

Los upfronts son en mayo, pero los gigantes de la televisión ya han anunciado que los cancelan. Serán ahora en vídeo y no de un modo presencial. Pero qué presentarán sin pilotos en la mano es ya otra cosa.

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