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"Sí, mira que pago varias plataformas y aun así acabé viendo cosas en pirata", nos confiesa una internauta. El confinamiento contra el coronavirus ha aumentado el volumen de contenidos en streaming y el uso de las plataformas más destacadas del mercado VoD. Disney+ se ha estrenado en Europa con cifras millonarias de altas y Netflix acaba de cerrar el mejor trimestre de su historia en crecimiento de usuarios. Atrapados en casa, los espectadores se han volcado con las plataformas VoD, como una solución para llenar sus horas de ocio.

Pero, aunque este consumo ha crecido, también lo ha hecho el de contenidos en páginas que los comparten sin ser sus propietarios. La internauta con la que hablamos señalaba que quería ver una serie que le resultaba reconfortante en estos tiempos y que era imposible de encontrar en las plataformas de pago, a pesar de que la experiencia 'pirata' es "molesta".

Los datos de los estudios ya han ido indicando este crecimiento en el consumo de contenidos en sites piratas. Un estudio británico, elaborado por Muso, señala que las visitas a páginas online que permiten acceder a películas pirateadas subió en un 57% y las de series y programas de televisión lo hicieron en un 29%. Son los datos de marzo frente a las cifras de febrero.

Como explica el máximo responsable de Muso, Andy Chatterley, la tendencia de consumo de contenidos pirata ha ido paralela a la tendencia de consumo en sites de VoD legales.

Los datos del mercado español no son ajenos a la tendencia. Las estadísticas de Muso incluyen otros países europeos, como apuntan en Forbes.

En España, durante el mismo período, las visitas a sites de contenidos piratas subieron en un 50,4%. Es menos que en Italia, donde lo hicieron en un 66%, pero más que en Alemania, donde crecieron en un 35,5%. Los picos de consumo en todos estos países coincidieron con la activación de los períodos de confinamiento.

Por qué es un problema para las marcas

Los datos son problemáticos para la industria del cine y de la televisión, aunque nada hace pensar que los consumidores de contenidos vayan a volver a la piratería. Al fin y al cabo, la situación está siendo excepcional y, al mismo tiempo, los datos de las plataformas legítimas están subiendo.

Pero la situación no es solo complicada para la industria de los contenidos sino también para los anunciantes, que se arriesgan a acabar - publicidad programática mediante - formando parte de los anuncios que se incluyen cuando se ven estos contenidos.

Habitualmente, los anuncios en este tipo de contenidos suelen ser de mala calidad y de contenidos cuestionables, pero en alguna ocasión se cuela algún anuncio de una marca reconocible.

La espectadora que nos confesaba al principio haber acabado en estas páginas apunta que no recuerda a ninguna marca o anuncio en sus visionados, pero sí haber tenido que ver en pre-roll cinco segundos mínimo de "vídeos cutres" de YouTube (que estaría así inflando artificialmente sus datos de visionado).

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