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En la lista de cosas que resultan cruciales en el comercio electrónico, el proceso de envío de los productos es una de ellas. La cuestión es especialmente destacada cuando quien está detrás de esa tienda online es un gigante del comercio electrónico, que tiene que mover cantidades abrumadoras de paquetes cada día y quien, en los momentos de picos de ventas, se enfrenta a potenciales problemas entre sus socios de logística en lo que a la hora de llegar a los consumidores a tiempo toca.

El ecommerce tiene, por tanto, en la parte de los envíos uno de sus puntos complicados, uno que puede hacer que las campañas sean un éxito o un fracaso y en el que, a pesar de todo, su control es muy limitado. Hace unos años, por ejemplo, las campañas de Navidad en Estados Unidos y Reino Unido de todos los vendedores online fueron muy difíciles porque una oleada de mal tiempo hizo que no solo los consumidores comprasen más online de lo previsto sino también que los partners de logística no estuviesen completamente preparados para gestionar lo que se les estaba viniendo encima.

Y, incluso más cerca, en España, en la campaña de Navidad del año pasado, las compañías de reparto tuvieron problemas para seguir el ritmo, en ocasiones, de gigantes como Amazon.

Para las empresas de ecommerce, esto es un problema, pero también se encuentran con un lastre en términos económicos. Los envíos cuestan dinero en un momento en el que los consumidores se han acostumbrado a no pagar por ellos. Las compañías tienen que ser capaces de negociar bien los precios o de encontrar alternativas.

Amazon tiene su sistema de entregas

Y eso es lo que está haciendo Amazon, de quien se ha rumoreado de forma recurrente durante los últimos años que iba a crear su propia - y fuerte - alternativa de logística para la entrega de sus propios paquetes y que ha ido empezando a crear sus propios elementos experimentales en este terreno.

En los últimos meses, Amazon ha ido perfilando en Estados Unidos sus propios sistemas de entrega. El Amazon Shipping ya no es una idea tan extraña. A principios del año pasado, Amazon estaba trabajando en la idea, centrada en los clientes B2B y que empezaría en formato de pruebas en varias ciudades. En verano, la compañía buscaba a trabajadores autónomos que se dedicasen a repartir paquetes de la compañía.

Ahora, está intentando convencer a los consumidores de que acepten sus propios envíos. Tardarán más tiempo pero serán más baratos. Como explican en The Wall Street Journal, Amazon está intentando desarrollar su propia red de entrega y está intentando hacerlo eliminando aquellos sobrecargos que hacen el envío mucho más caro. Amazon Shipping quiere funcionar en las entregas a domicilio (ya está siendo probado en Londres y en Los Angeles), llevando desde los almacenes de los vendedores hasta el domicilio de los consumidores los productos. Amazon no quiere centrarse solo en lo que vende la compañía de un modo directo, sino también de lo que se vende a través de su plataforma, las ventas a través de terceros.

Quieren que sea más barato

Para hacerlo, y para batir la competencia de los gigantes de la industria ya establecidos, Amazon no va a cobrar a sus clientes (business, es decir, a aquellos que lo contratan para entregar el paquete) algunos de los sobrecostes que estos tienen que asumir, como los extras por entregar en fin de semana o los añadidos que algunas de esas firmas de logística suman en EEUU durante fechas de exceso de ventas, como la campaña de Navidad. Como recuerdan en el Journal, estos suplementos pueden hacer que el envío de un paquete suba en un 30% su precio.

Y, por supuesto, con este movimiento, Amazon está también logrando posicionarse de un modo más sólido. Teniendo su propio servicio de entregas depende menos de las compañías de logística y de los sistemas de correos. Esto es importante, al menos en Estados Unidos, porque, como recuerda el Journal, la mayoría de las entregas las hace usando el US Postal Service y Donald Trump ya ha lanzado ataques contra Amazon por ser quien mueve más paquetes y porque, según él, al servicio público no le resulta rentable.

Amazon lograría así costes menores, pero también menos dependencia de terceros.