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El marketing de contenidos es una pieza muy importante en la estrategia de marketing, ya que permite llegar a los consumidores y hacerlo además de un modo que estos valoran y con el que se siente mucho más conectados y que aprecian más. A la hora de diseñar qué hacer y cómo hacerlo, los responsables de marketing tienen en cuenta muchas cosas. Asumen que el contenido tiene que ser relevante, que tiene que tener calidad o que no puede ser simplemente publicidad.

Además, no deberían olvidar la importancia del SEO para hacer llegar ese contenido a sus consumidores. Al fin y al cabo, poco importa que se estén produciendo cosas muy interesantes y con mucho valor si nadie consigue leerlas.

¿Cómo se debe hacer SEO para que esos contenidos lleguen a los consumidores? En Marketo han hecho una serie de recomendaciones sobre los puntos básicos que hay que tener en cuenta, partiendo de las conclusiones de un análisis de SEMrush sobre 6.000 artículos ya publicados. De lo que recomiendan, se pueden aprender las siguientes lecciones.

Las palabras clave sigue siendo cruciales

Se podría decir que las palabras clave tuvieron su momento de descubrimiento, gloria, exceso y entrada en cierto cuestionamiento. A medida que se abusaba de su potencial y empezaban a ser demasiado ubicuas, dejaron de ser una especie de varita mágica para hacer que un contenido apareciese de forma destacada en los resultados de búsqueda. Su posición como estrella del SEO empezó a ser vista de un modo mucho más crítico.

Pero lo cierto es que las palabras clave siguen siendo importantes y es necesario seguir usando keywords. Los analistas siguen detectando su peso y su importancia a la hora de posicionar un contenido. De media, los productores de contenidos emplean dos palabras clave target en sus contenidos y una de ellas va al título.

Aun así, en general no se acaba de comprender cómo funcionan las keywords y cómo hay que usarlas cuando se crea marketing de contenidos. Es importante usarlas y es importante también no emplear siempre la misma (eso funcionaba en 2008, pero ya no). La media de keywords recomendable es de 15.

El contenido también debe ser segmentado

En la estrategia de marketing digital se está comprendiendo cada vez más la importancia de segmentar el contenido y de adaptarlo a lo que es relevante para quien lo recibe. La geolocalización se ha convertido en una de las armas que se usan para ello y en uno de los elementos clave para conectar con las audiencias.

¿Por qué está lección se olvida cuando se hace posicionamiento de marketing de contenidos? Como recuerdan en el análisis, la estrategia que se debe seguir para posicionar mejor contenidos varía según la localización en la que se van a recibir y también según el dispositivo en el que se van a ver. Apostar por hacer posicionamiento para una localización puede ayudar, además, a ser el primer resultado en una búsqueda concreta, aunque, obviamente, jugar con esa arma tiene que tener una razón de ser.

La longitud del texto no es un capricho

De entrada, habría que olvidar ya para siempre esa lección que se aprendía hace unos años cuando se empezaba a escribir para internet. Siempre se decía que lo importante en internet era escribir un par de párrafos y listo, porque nadie iba a leer más. 200 palabras era una cifra mágica. Esa cifra se ha quedado obsoleta.

No solo los internautas han empezado a leer contenidos cada vez más largos (y ahí está la reciente edad dorada del longform), sino también ha empezado a ser relevante en términos de SEO. Las páginas con contenidos más largos se posicionan mejor en términos de resultados de búsqueda. Las tres primeras suelen tener de media 750 palabras, según los datos del análisis, y el contenido medio de las 20 primeras suele andar en las 500.

Hay que evitar el plagio y confirmar que no se está cayendo en esa práctica

No solo se trata de una cuestión de ética y de trabajo en producción de contenidos, también es importante en términos de posicionamiento web. El contenido debe ser original y diferente y plagiar y copiar el contenido de otros se convertirá en un lastre. No solo hará que el contenido que se ofrece a los consumidores sea de menor calidad y no aporte ningún valor añadido, sino que además será directamente penalizado por Google.