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Debe producirse un cambio en la cultura corporativa de datos para conseguir más eficiencia

Los datos son el elemento que marcará la separación entre el éxito y el fracaso para las empresas. Esa es la lección que han ido aprendiendo las compañías a lo largo de la última década, en las que las herramientas de análisis y el big data se han asentado como piezas cada vez más destacadas de la estrategia de negocios y de la de marketing. Conocer lo mejor posible al consumidor y comprender cuáles son sus intereses, sus hábitos y sus preocupaciones es el elemento destacado para llegar a las audiencias.

Pero, a pesar de que los datos son cruciales, las compañías deben ir aprendiendo muchas otras cosas para afinar esa estrategia de datos.

Lo primero está en ver a los datos de una manera holística, conectados con los objetivos que la empresa tiene a otros niveles. Lo segundo es asumir que la creciente preocupación de los consumidores por la privacidad tiene un impacto en qué se hace y en cómo. Y, finalmente, está también la cuestión de que nada está grabado en piedra. Esto es, la estrategia de datos debe adaptarse al paso de los tiempos y a las necesidades de las empresas.

Ahí es donde ahora entra el data sharing. Si hasta no hace mucho tiempo la clave del éxito estaba en tener información y en tenerla 'tú solo', haciendo de los datos algo cerrado y propietario, ahora hay que cambiar el chip. Hay que empezar a aplicar a los datos una de esas lecciones que suenan del parvulario, pero que se olvidan en el mundo de los negocios, la de la importancia de compartir. Es lo que dice Gartner.

Por qué importa el data sharing

"El data sharing es la manera de optimizar los datos altamente relevantes, generando data mucho más robusto y analíticas que solucionan los retos de negocio y están a la altura de los objetivos de las empresas", señala la analista de Gartner, Lydia Clougherty Jones.

Puede que hasta hace no mucho la gestión de los datos y sacar de ellos insights de valor fuese suficiente. Según Gartner, ya no lo es. Ahora es la hora de compartir datos de forma externa para lograr mejores resultados.

De hecho, lo que defiende Gartner es una mutación completa en términos de política de datos. Se debe pasar, alertan, de la idea de que no se deben compartir datos a menos que sea necesario a la de que se debe compartirlos siempre a menos que por alguna razón sea imposible hacerlo.

Más retorno económico

En términos económicos, el retorno es muy elevado. Al menos eso es lo que defiende la consultora. Según sus estimaciones, aquellas compañías que tienen ya una política exitosa de data sharing logran ser 1,7 veces más efectiva a la hora demostrar el valor de la información a los stakeholders.

No solo eso. Los equipos que han logrado acabar con los silos de datos y potenciar el data sharing también son los que generan más valor para sus empresas. Este mayor valor no es anecdótico: Gartner cree que en 2023 estas compañías lograrán sobrepasar a las demás en las métricas de valor de negocio.

Pero, por supuesto, una cosa es saber la teoría y otra hacerla. Solo el 5% de los programas de data-sharing que las compañías tendrán en funcionamiento para 2022 serán eficientes de forma real a la hora de identificar fuentes de datos fiables. Creen, por tanto, que se debe trabajar para crear ecosistemas fiables, en los que se establezcan garantías de seguridad sobre la información.