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La historia de Apple es relativamente larga y muestra una historia de encumbramiento, crisis y redención. En su última fase, en la que se convirtió en la reina del mercado de los smartphones como gran dinamizadora de la categoría (Apple no inventó los smartphones, pero sí ha hecho que sean muy populares) y como epicentro de todo lo de tendencia, la compañía de Cupertino se ha ido asentando como una productora de objetos de deseo que además logra convertir todo ello en cifras impresionantes de ingresos. Apple se estableció como sinónimo de lo cool, pero lo cierto es que podría haber llegado ya el momento final de esa etapa. O, al menos, el momento en el que las cosas dejan de ser tan fáciles.

Apple está perdiendo brillo como marca objeto de deseo y lleva ya así unos cuantos meses. Quizás, el primer síntoma llegó desde China, donde los consumidores solían comprar iPhones como marcador social y donde empezaron a hacer lo propio con smartphones de los gigantes chinos.

No fue el único indicador. Los analistas empezaron a señalar que sus presentaciones habían dejado de ser novedosas y sorprendentes (porque sus productos también habían dejado de serlo) y los consumidores no estaban reaccionando con tanto entusiasmo como se habría esperado en el pasado por nuevas entregas de terminales que eran cada vez más caros. En su último trimestre, de hecho, los beneficios netos de Apple se redujeron y el iPhone no presentó los resultados tan impresionantes que se podría haber esperado. Las guerras comerciales, además, están teniendo a la compañía como daño colateral.

Pero además Apple podría estar siendo víctima del mercado y del hartazgo de los consumidores. Si antes sus productos lograban remar contracorriente (no hay más que pensar cómo el frenesí por sus caros teléfonos coincidió también con la crisis económica global), ahora puede que no lo consigan tanto. Los consumidores están viviendo un momento de inquietud y desazón, en el que no se sienten tentados a gastarse 1.000 euros en un móvil, y Apple está siendo una víctima de todo eso.

Esto es, al menos, lo que señalan los últimos análisis sobre el estado de las cosas y sobre cómo Apple se podrá - o no - enfrentar a la recta final del año, ese período caliente en ventas por coincidir con la campaña de Navidad.

Los consumidores están menos receptivos y son más indiferentes

Es lo que apuntan en Fast Company, donde señalan que Apple tendrá que luchar contra esa tendencia en la campaña navideña pero también contra el creciente encariñamiento de los consumidores con los móviles que ya tienen. Esto es, si hace unos años poco importaba nuestro smartphone, que se necesitaba uno nuevo y más completo cada vez que irrumpían en el mercado, ahora los consumidores se aferran más a los terminales que ya tienen.

Los estudios demuestran claramente esta tendencia, como recuerdan en el análisis. En 2018, los consumidores mantenían de media unos 27,5 meses sus smartphones. Ahora ya está en 33 meses. Incluso aquellos consumidores más dinámicos a la hora de cambiar de terminal, como los millennials, lo hacen cada más tiempo. Su media está en los 30 meses. Los baby boomers, por poner el ejemplo del otro lado de la escala, quieren que sus terminales les duren al menos tres años. Frente a esos datos, Apple está lanzando terminales a un ritmo de uno por año, lo que obligaría a cambiar de dispositivo cada unos 12 meses.

Si a eso se suma que Apple está haciendo que sus teléfonos sean cada vez más caros, se ve la foto completa. Cierto que no lo hace en el vacío y que los terminales estrella de sus competidoras tienen también precios en esa franja, pero los consumidores parecen cada vez más reacios a pagar elevadas cantidades por sus nuevos dispositivos.

Y, quizás, a todo ello hay que sumar otro elemento que apuntan en Fast Company. Si hace unos años los consumidores estaban atrapados por toda la magia de los lanzamientos de Apple, que hacían que el hype de cada presentación fuese abrumador. Ahora los consumidores esperan con mucha más indiferencia lo que Apple tiene que enseñarles.

El próximo 11 de septiembre Apple tiene una presentación anunciada en la que la prensa espera que introduzca sus nuevos iPhones. Será el momento para ver cuánto interés logran despertar entre las audiencias.