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La piratería de marca y las falsificaciones no son algo realmente nuevo. Llevan siglos existiendo y lastrando económicamente a las empresas que son víctimas de estos movimientos. Lo que ha cambiado en los últimos años es que la red ha hecho más fácil encontrar esas falsificaciones y conectar con los consumidores y que la tecnología ha abaratado y simplificado los procesos de producción.

Un estudio de hace un año, por ejemplo, señalaba que solo en Europa se pierden cada año 60.000 millones de euros por la venta de falsificaciones en mercados clave. Por culpa del tráfico de falsificaciones, se estaban perdiendo también 434.000 puestos de trabajo, señalaban entonces desde la EUIPO, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea. El 2,5% de todas las importaciones mundiales, añadía otro estudio, lo movían las falsificaciones y la piratería de marca.

Encontrar productos falsificados es muy sencillo. La vía directa para la piratería es una simple búsqueda en Google. Encontrar resultados vinculados a la marca real detrás del producto es posible, pero también lo es - y de un modo mucho más fácil - hacerlo a todos los falsificadores que intentan aprovecharse del tirón de esos productos. Como acaba de demostrar un estudio de Incopro, que recoge Marketing Dive, los productos piratas y falsificados pueden llegar a ser hasta el 60% de los resultados que arroja una búsqueda en Google.

El análisis ha peinado los resultados de Google partiendo de ciertos tipos de productos y de marcas habitualmente falsificados. Vía el buscador, se pueden encontrar fácilmente falsificaciones de partes de coches, productos farmacéuticos, juguetes, electrodomésticos o equipo de salvamento. Por ejemplo, la búsqueda de un medicamento concreto dejó claro que la mayoría de los resultados apuntaban a versiones falsas.

Los responsables del estudio analizaron los datos de búsqueda que Google devolvía cuando se buscaba el antibiótico Bactrim: 6 de cada 10 eran sites no legales. En la búsqueda de un mordedor de una marca concreta de productos infantiles, por recoger otro de los ejemplos analizados, un tercio de los resultados de búsqueda eran sites que violaban el copyrigth de la marca y que no estaban, por tanto, bajo las normativas de seguridad.

Por qué esto es peligroso

Esta realidad - y los datos que arroja el estudio - resulta preocupante por varias razones. La primera es, posiblemente, la más evidente. Google es el motor de búsqueda más popular en todo el mundo, como demuestra el hecho de que su nombre de marca se haya acabado convirtiendo en sinónimo con hacer una búsqueda online. En las conclusiones del estudio, recuerdan que a nivel mundial el peso de Google en el mercado de búsquedas es abrumador: tiene el 93% de la cuota general global del mercado de búsquedas.

Por otro lado, Google es una de las vías principales por las que los consumidores encuentran productos, una además que la propia compañía está potenciando con herramientas destinadas de forma específica a las compras y al descubrimiento de productos y ofertas.

Por supuesto, Google no es la única vía que existe en el mercado para encontrar productos que no son seguros, que incumplen con el copyright de terceros o que son directamente falsos. Los responsables del estudio señalan, sin embargo, que, ante sus quejas y recomendaciones para actuar ante esto, Google ha respondido menos que lo que han hecho otros players ante retos similares, como Facebook, Amazon o eBay.

El modo de operar de Google, según Incopro, es el de solo retirar links que van contra una marca registrada si tiene una sentencia judicial que lo respalde. La posición de Google se puede comprender desde el punto de vista de que necesita garantizar la libertad de expresión y la libre circulación de contenidos, pero, al mismo tiempo, esto hace que el margen de maniobra de las marcas que están siendo pirateadas sea mucho menor.

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