PuroMarketing: Noticias de marketing, publicidad y marcas

La luna de miel entre los internautas y las redes sociales ha terminado hace tiempo. Si al principio las redes sociales, como las empresas de tecnología en general, se veían como marcas cool, que solo buscaban el beneficio de sus consumidores y que hacían la vida más fácil, ahora son los "nuevos bancos", los nuevos tipos de empresas de imagen casi maldita.

Facebook, Twitter y las demás viven una debacle de reputación, en la que los consumidores confían cada vez menos en lo que pueden hacer. Analizar las opiniones que tienen sobre su posición ante los principales problemas que estas compañías protagonizan ayuda a comprenderlo.

Los consumidores lo que tienen muy claro es que no se fían de que las redes sociales sean capaces, ellas mismas, de solucionar los problemas que generan. Un estudio de Morning Consult, que parte de una muestra de usuarios de redes sociales estadounidenses, deja claro que, aunque creen que ciertos tipos de contenidos deberían ser eliminados de las redes sociales, no creen que estas empresas vayan a hacerlo.

La mayoría de ellos no tiene mucha confianza o directamente no tiene ninguna en su poder para filtrar la información. De hecho, los consumidores empiezan ya a ver en los poderes públicos la clave para cambiar las cosas. Un 59% de los usuarios de las redes sociales cree que el gobierno debería regularlas.

La falta de confianza no es además algo que esté vinculado a únicamente una de las plataformas, sino que es ya una cuestión transversal a todas ellas. Como señalan en las conclusiones del informe, la posición de los usuarios de Facebook y la de los Twitter es similar. Sus puntos de vista suelen ser los mismos.

Además, los consumidores también creen que no están haciendo un trabajo a la hora de prevenir que los contenidos negativos y falsos circulen (quienes creen que hacen un trabajo excelente o bueno son una minoría). Por el contrario, muchos consumidores creen que son parcialmente responsables o completamente responsables de hacer que este tipo de contenidos circulen y crezcan en impacto.

Los datos de la encuesta no solo dejan claro que los consumidores quieren que se actúe contra los contenidos tóxicos, sino también que han perdido la fe en lo que las redes sociales pueden hacer. Las empresas de este terreno deben asumir que están sumidas en un complicada crisis de credibilidad y que eso, al fin y al cabo, una crisis de reputación. Si no actúan, puede que nunca vuelvan a recuperar la imagen positiva que tuvieron en su primer momento.

Lo que los consumidores creen que debería desaparecer

¿Qué tipos de contenido los consumidores creen que deberían ser censurados? Básicamente, se podría decir que son aquellos contenidos que le han generado serios problemas ya de reputación a estas empresas. Un 62% de los usuarios cree que debería desaparecer la información falsa, un 53% el contenido de odio, el 55% el acosa y un 52% el contenido que resulta ofensivo.

Esto abre la puerta además a nuevos problemas para estas compañías, ya que en algunas categorías, como la del contenido que resulta ofensivo, la frontera entre la censura y el actuar de forma eficiente para evitar la propagación de contenido nocivo puede ser muy fina, como también el usar ese punto de partida para limitar la circulación de contenidos que no deberían ser limitados.

Las bases de uso de las redes sociales, como ocurre con Facebook, son en algunos temas muy puritanas, lo que les ha generado problemas de reputación ya censurando desde clásicos de la historia del arte por su contenido de desnudos hasta campañas de prevención del cáncer de mama.

ESERP Business & Law SchoolFlyeralarmDataCentricUDIMA, Universidad a Distancia de MadridExaprintIEBS Digital Business SchoolCEF Centro de Estudios FinancierosBSM UPF Universidad Pompeu Fabra Medianzo