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El anuncio de ElRubius de que se muda a Andorra se convirtió en material para trending topics en Twitter y un elemento más para las críticas online a los influencers 
¿Están los influencers hipotecando por completo su reputación? Fiestas, pago de impuestos y otros rompecabezas de las estrellas de la red

A primera hora de la noche del lunes, Andorra seguí asiendo uno de los temas del día en Twitter. Si no tenías ni idea de lo que había pasado, el tema del momento despejaba las dudas rápidamente. Solo había que leer un par de tuits para descubrir que ElRubius, uno de los youtubers más populares de España y uno de los que tienen más ingresos, había anunciado en una emisión en Twitch que se mudaba a Andorra. ElRubius explicaba que se iba porque todos sus amigos lo habían hecho y no por pagar menos impuestos ("si fuera solo por eso me habría ido hace muchos años", decía), aunque lo de pagar menos impuestos, reconocía también, "es un plus".

El anuncio de su mudanza al país de los Pirineos se convirtió rápidamente en viral, posiblemente porque ElRubius es uno de los youtubers/creadores de vídeos más populares fuera del entorno propiamente dicho de alcance de sus contenidos. Esto es, ya se ha colado en el pasado en las noticias de los medios generalistas y por eso, quienes no siguen el entorno gamer en el que aparecieron sus contenidos en origen, tienen que al menos les suene su nombre. En realidad, el creador no es el primero que se muda a Andorra. Sus declaraciones, de hecho, lo dejan claro. Si se muda al país pirenaico es porque sus amigos ya viven allí.

Como apuntan en El País, en Andorra ya viven - y tributan - Vegetta777 y Willyrex, con 32 millones y 16,5 millones de suscriptores en YouTube, o TheGrefg, que se hizo viral en los medios la semana pasada como "el español que bate un récord en Twitch" gracias a sus 2,4 millones de espectadores simultáneos. TheGrefg es residente andorrano.

Los videocreadores se suman a los millonarios 'de toda la vida' y a los deportistas que se convirtieron a lo largo de las décadas en residentes andorranos para pagar más impuestos, pero también a los nuevos influencers que se han mudado al país para ahorrar en el pago tasas. Como señalan en La Vanguardia, también viven en Andorra Patty Jordan, influencer que se hizo popular durante el confinamiento con contenidos de deportes para hacer desde casa; o bastantes jugadores online, aunque para ellos compensa más la residencia en Reino Unido. Como explican en este medio, el formato habitual al que se acogen es el de residencia pasiva, que les permite viviendo 183 días al año en el país tributar allí.

Por supuesto, no todos los influencers y youtubers populares se van a Andorra y algunos han hablado públicamente sobre la importancia de los impuestos y lo que significan para el bien común, especialmente en un momento como este. El ejemplo de Ibai Llanos suele ser mentado en casi todos los artículos que hablan de esta migración tributaria. Llanos ha hablado en el pasado de por qué paga muchos impuestos y por qué entiende que esto ocurra así.

Pero por mucho que estos casos existan y sean visibles, el caso de los youtubers que viven en Andorra - que ya existía (algunos de los casos mencionados llevan ya un año o más viviendo en el principado) - han abierto una nueva puerta crítica, sea vía memes sea vía reflexiones 'en serio', al papel de los influencers y a sus ingresos. Lo ha hecho, además, en un momento en el que los influencers ya estaban protagonizando una oleada de prensa negativa.

Problemas de reputación

A los tradicionales elementos críticos que se achacan a los influencers y que estos protagonizan, durante la crisis del coronavirus se les ha criticado su poca sensibilidad por un lado y el hecho de que no pocos famosos de las redes hilasen fino para saltarse las redes.

El caso Kim Kardashian, con una macro fiesta de cumpleaños con PCR previa (cuando en EEUU en ese momento había serios problemas para hacerle pruebas a todo el mundo que las necesitaba) y un gasto millonario, es el paradigma de esta crisis de reputación.

Las fiestas influencers y los comportamientos poco sensibles se produjeron a muchos niveles de la escala influencer. Una reciente fiesta ilegal en Barcelona terminó en desalojo y noticias en los medios sobre la presencia de influencers, mientras que la lista de escándalos de influencers en España en 2020 está llena de historias más bien nefastas sobre los influencers y el coronavirus. Y, aunque muchos influencers hicieron de forma visible bien las cosas y trabajaron para concienciar a la población sobre la pandemia, al final lo que se queda es esta imagen negativa haciendo que paguen justos por pecadores.

Todos estos elementos se suman a la lista de problemas a los que se enfrentan los influencers y el marketing con influencers. Para las marcas, trabajar con ellos implican hilar cada vez más fino, ya que verse conectado con estas realidades y con este tipo de mensajes puede convertirse en un potencial serio problema de marca.

Por ejemplo, en el caso de los impuestos andorranos, ¿cómo una marca que defienda valores y trabajo en común, solidaridad y similares puede usar como palanca para llegar a su público a quien se muda por no pagar impuestos? La reacción de los consumidores, que cada vez están más atentos a estas cosas, puede convertirse en un pico de negatividad para la percepción de la marca.

Los problemas de siempre

Los nuevos puntos de tensión no eliminan los clásicos. La falta de mediciones fiables y rigurosas, el problema de los influencers gorrones y los vendehúmos que hacen ruido en medio de los legítimos y las tensiones en cómo hacen publicidad los influencers siguen existiendo. El mercado vive, además, un debate sobre lo que se puede hacer y lo que no en marketing con influencers y cómo se deberían regular las cosas.

Con el arranque de este año, los influencers han empezado a estar regulados por un código ético consensuado por los diferentes players del sector y que, dado que los grandes anunciantes son parte de esto, tendrá consecuencias para cómo hacen las cosas. Aun así, los organismos quieren regular más qué pueden hacer y cómo.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV) quiere que se considere por ley a las plataformas de contenidos como prestadores de servicios de contenidos audiovisuales.

Esto es, Youtube, Tik Tok, Instagram TV o Twitch pasarían a ser vistos igual - y a tener que cumplir con las mismas obligaciones - que Telefónica, Vodafone, Orange o MásMóvil, que ofrecen contenidos en sus plataformas, o Atresmedia o Mediaset. Esto les obligaría a proteger a los menores, por ejemplo, pero también a tener que financiar un mínimo de contenidos europeos con sus ingresos y a dar datos de abonados a la Comisión.

Las plataformas VoD, como Netflix o HBO, ya tienen que hacerlo.