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Twitter anotó otro punto de credibilidad la semana pasada, cuando se dio la noticia de la muerte de Osama Bin Laden, algo que ocurrió en la red social unos minutos antes que lo comenzaran a relatar las redes de noticias más importantes. Esta no es la primera vez que ocurre, pues en 2009 se dio la noticia del avión que estaba amerizando en el río Hudson por desperfectos técnicos.

Sin embargo, mientras Twitter y Facebook ganan terreno como fuentes de múltiples facetas de las noticias, principalmente el proporcionar relatos en primera persona, también es muy probable propagar falsedades, como también sucedió tras la muerte de Osama, cuando comenzó a circular una presunta frase de Martin Luther King que decía “yo lloro la muerte de miles de vidas preciosas, pero no me regocijaré con la muerte de nadie, ni siquiera de un enemigo”, compartida por todas las personas que no estaban de acuerdo con las celebraciones que se daban en Estados Unidos. Una cita que debemos destacar, no fue dicha jamás por Luther King.

“Las personas hacen RT con demasiada velocidad, con lo que se acelera la información verdadera, y falsa”, expresó Jane Ballinger, docente de comunicaciones de Cal Poly Pomona. “La mayoría de las personas no miran críticamente la información, sino que sólo la vuelve a publicar”, agregó.

Debido a su amplio alcance y que puede ser empleado por cualquier persona, Twitter tiene el poder para difundir realidad o ficción a una velocidad increíble, pero una vez que la noticia está ahí fuera ¿pueden Facebook y Twitter filtrar la verdad? Lo hacen la mayoría de las veces, dicen los expertos

“Dado que hay tantas personas que participan, los datos falsos tienden a ser filtrados a menudo”, explica Bernardo Huberman, investigador de HP. “En muchos casos, los filtros son la prensa para el gran público”.

Huberman fue uno de los autores del estudio de HP “Tendencias en Social Media: La persistencia y a decadencia”, que observó más de 16,3 millones de tweets durante dos meses, llegando a varias conclusiones, entre ellas, que los medios tradicionales controlan casi todo lo que leemos en Twitter y tienen la mayor influencia en los medios de comunicación sociales.

El estudio refleja que “los medios de comunicación social, lejos de ser una fuente alternativa de noticias, funcionan más como un filtro y un amplificador de noticias de interés de los medios de comunicación tradicionales”.

Lo que varía es el seguimiento que se le da a una noticia una vez que nos enteramos de ella en las redes sociales. Ballinger por ejemplo, se interesó sobre cómo sus alumnos se enteraron de la muerte de Bin Laden y qué hicieron después de saberlo.

La mayoría lo vieron en Facebook aunque no van allí para encontrar información, pero por sus características, les da resultado. “Aquellos que se enteraron por Facebook continuaron allí para obtener un grueso mayor de información”, explicó.

Pero muchas veces no es verdad lo que leemos, a lo que Dana Chinn, profesor de Annenberg School dice que “no es culpa del medio, sino de las personas que están en él”. “Los sitios no filtrar la realidad de la ficción, sino que son canales de comunicación eficaces ya que ambos se procesan rápidamente a través de un gran número de personas y las personas, naturalmente, encuentran y colaboran con lo que están interesados”.

“La transparencia es una parte esencial del éxito de los medios de comunicación social, dijo Chinn. “Cuanta más información, mejor. Las personas creen en lo que quieren creer y las redes sociales no van a cambiar eso, sino que simplemente, la gente tiene más opciones de llegar a la información de su interés”.

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