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Una de las lecciones que las empresas y las marcas han tenido que aprender, ahora que internet se ha convertido en una pieza fundamental del día a día de sus consumidores, es que los contenidos audiovisuales son claves para conectar con sus potenciales clientes y para transmitir sus valores de marca. El peso creciente de las redes sociales ha tenido además un efecto multiplicador, ya que las imágenes son los contenidos que mejor funcionan en muchas de ellas y los protagonistas en otras. Esto obliga a las compañías de todos los tamaños a trabajar el uso que hacen de las imágenes y a posicionarlas como punto fundamental de marketing digital.

Las claves para elegir una buena fotografía están muy claras. Las imágenes deben tener calidad (no valen fotos 'cutres' hechas de cualquier manera con el móvil), que transmitir información valiosa y que invitar al consumo. Para las grandes multinacionales y para las compañías de un cierto tamaño, esto supone fichar a profesionales especializados e invertir una parte elevada de sus presupuestos de marketing en generar esos contenidos. Para las compañías más pequeñas, esto implica, por el contrario, un quebradero de cabeza. Acceder a fotos de calidad como hacen las grandes marcas no es sencillo y no es barato, por muy conscientes las pequeñas sean de que también las necesitan.

Es ahí, sin embargo, donde entran en juego las plataformas de fotos de stock, como es el caso de DepositPhotos. Este tipo de plataformas ofrecen el trabajo de fotógrafos profesionales, que han realizado imágenes que se ajustan a los temas del momento en cuestiones de diseño, temáticas e inquietudes y que están disponibles en una horquilla de precios lo suficientemente amplia como para encontrar algo que encaje con las necesidades presupuestarias de la empresa. Para las pymes, este tipo de herramientas se convierten en lo más cercano posible a tener un fotógrafo de empresa.

Lo que hay que tener en cuenta para trabajar con fotos de stock

Pero usar fotografías de stock requiere hacer también un trabajo de gestión del contenido y de creación de unas reglas básicas sobre qué se va a hacer y por qué. Como han demostrado algunos casos de fallos en marketing digital (y como se ha parodiado ya en la red en alguna ocasión), en ocasiones las fotos de stock caen en clichés y en imágenes estereotipadas que poco aportan. A eso se suma que algunas plataformas sirven las mismas imágenes una y otra vez a sus clientes, que acaban empleando todos el mismo tipo de fotografía o directamente la misma imagen.

Por ello, es importante tener claro qué se busca y qué debería tener la fotografía en cuestión para encajar con lo que la campaña o el mensaje quiere transmitir, pero también en quién se va a confiar.

Hay que escoger con cuidado qué plataforma se va a emplear, decantándose por aquellas que no solo ofrecen más variedad de imágenes, sino que están también más ajustadas a las tendencias o a las necesidades de las marcas. Es lo que ocurre con plataformas que incluyen fotos que rompen con estereotipos de géneros o bancos de imágenes que se renuevan de forma constante. Contar con una amplia oferta de contenido de calidad ayuda a seleccionar de un modo más eficiente las imágenes, pero también lo hace el que la plataforma ofrezca herramientas de trabajo adaptadas a las necesidades de sus clientes y que resulten fáciles de usar.