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Lo que Netflix no ha conseguido, a pesar de llevar luchando por ello ya varios años, podría haberlo conseguido el coronavirus. Durante décadas, el modelo tradicional de comercialización de las películas pasaba por una serie de ventanas. Los estrenos iban al cine, luego llegaban a un mercado de alquiler/compra, pasaban por las teles premium y después por las televisiones en abierto.

Con la llegada del VoD, en medio de esas etapas se metía al streaming, aunque en muchos mercados se seguía blindando que se respetasen las etapas y que no se saltase ninguna. Eso ocurría a pesar de que el modelo no respondía ya a la realidad del mercado y que los espectadores no querían esperar años como en el pasado, pero tampoco meses para tener esos contenidos bajo demanda. Netflix lanza sus estrenos, incluso aquellos que manda a cines para entrar en las carreras por los premios, rápidamente en su plataforma VoD. El mercado ha sido muy reacio a aceptar ese modelo y, de hecho, la industria del cine ha convertido a Netflix en "el malo" por esa razón.

El coronavirus empujó sin embargo a los grandes estudios a saltarse esas ventanas de comercialización si no quería perder espectadores para sus grandes títulos que la pandemia y el confinamiento había atrapado en carteleras de cines a los que nadie podía ir. Universal anunciaba en marzo el estreno directo en pantallas de streaming y bajo un alquiler especial de algunos de sus últimos títulos.

El precio no era muy diferente a la entrada de cine (precios, eso sí, de cines de EEUU, donde lanzaron la iniciativa). Los resultados, un mes después, han servido para romper las barreras y para terminar con las ventanas. Universal ya planea aceptar el modelo como una idea y usarlo más allá de este momento, como ha podido saber The Wall Street Journal.

Estrenar directamente en streaming, muy rentable

La clave está en los negocios: el salto al streaming de alquiler ha sido muy, muy rentable. Trolls World Tour, una de las películas que han estrenado bajo demanda en su cine VoD para el coronavirus, ha presentado resultados muy buenos. En tres semanas, en los dos mercados en los que se ha lanzado el formato, ha logrado 5 millones de alquileres y unos ingresos de taquilla de 100 millones de dólares. Esto es muy superior a lo que logró la película original (esta es una secuela de otro filme de dibujos) en los cinco meses que estuvo en cartelera en el mismo mercado.

"Los resultados de Trolls World Tour han ido más allá de nuestras expectativas y demostrado la viabilidad del PVoD" (el VoD de alquiler), explica al diario Jeff Shell, responsable de NBC Universal vinculado a este terreno. Tanto es así que Shell ha asegurado que cuando se vuelva a la normalidad lanzarán algunos títulos en simultáneo en formato streaming de pago y cines tradicionales.

Por supuesto, no solo ha sido rentable en términos brutos, sino también en beneficios para la compañía. El margen de beneficios que se llevan de los alquileres virtuales es superior al que se llevarían en un estreno en cines. Las cadenas de cines han estallado ya contra la idea. Desde AMC, la más popular de las cadenas estadounidenses, han señalado que Universal rompe el modelo de negocio y de trabajo conjunto, asumiendo además que ellos aceptarán esas nuevas reglas del juego.

Pero, a pesar de las quejas de las cadenas de cine, la experiencia podría haber cambiado ya por completo cómo se hacen las cosas. Universal no es el único estudio que está experimentando con el modelo. Warner Bros también lanzará uno de sus estrenos al alquiler y ha reconducido a su plataforma VoD (HBO Max) uno de los estrenos de cine previstos para este año. Disney va a estrenar una de sus películas de verano, Artemis Fowl, directamente en Disney+.

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