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Cuando a principios de año Google empezó los pasos para su última actualización de algoritmo, dio cierto tiempo a las empresas para que se adaptasen a sus nuevos requisitos y que no pereciesen por el empuje del que algunos medios estadounidenses bautizaron como el Mobileggedon. La compañía, por primera vez y como no es habitual en ella, no solo anunció que pensaba cambiar las condiciones sino que dio ciertas guías para que todo el mundo se preparase para ello. El ajuste en el algoritmo iba a beneficiar a aquellas webs que estaban adaptadas a las pantallas móviles e iba a penalizar a quienes no lo estuviesen. Estas últimas perderían posiciones en los resultados de búsqueda móviles, algo bastante trágico para ellas ya que el móvil supone ya el 50% de las búsquedas.

Pero los cambios de Google no se quedaron simplemente ahí y la compañía ha seguido ajustando las cosas para dejar claro que en el nuevo mundo del móvil no solo hay que estar preparado para las necesidades de estas nuevas pantallas sino que además es necesario ofrecer una buena experiencia de usuario a los consumidores. Google va a penalizar ahora a todos aquellos que obligan a sus consumidores a acceder a sus servicios vía pantalla completa.

La última modificación del algoritmo, el último ajuste en el Mobileggedon, penalizará a aquellas webs que acosan a los consumidores. En concreto, Google empezará a castigar a aquellas firmas que, en cuanto se entra en su web móvil desde un resultado de búsqueda, obliga a los internautas a sufrir un anuncio que les lleva a instalar una app y que se sirve a pantalla completa.

El problema no está en el mensaje recibido ni en que la marca en cuestión intente que el consumidor se instale su app. El problema - y lo que Google empezará a penalizar - está en el hecho de que ese anuncio que le sirve de introducción ocupa la pantalla completa de su dispositivo. El internauta no puede hacer nada más que verlo, ya que su tamaño y su disposición lo hacen inevitable. "Nuestro análisis demuestra que esta no es una buena experiencia de búsqueda y que puede frustrar a los consumidores que estaban esperando ver el contenido de una web", apuntan desde Google, como recoge Business Insider.

El castigo será además importante. Google dejará de considerar estas webs como 'mobile-friendly', lo que las condenará a perder posiciones de búsqueda ya que serán víctimas ahora de los cambios introducidos el pasado abril.

¿Hay alguna manera de escapar de este castigo? Las webs tendrán que adaptar sus sites a estas nuevas condiciones antes del 1 de noviembre, cuando Google aplicará el cambio. Los anuncios para instalar la app podrán seguir existiendo, siempre que sean pequeños. Google no penalizará tampoco los anuncios a pantalla completa, los molestos intersticials, siempre que aparezcan una vez el usuario haya entrado ya en la web y esté en proceso de navegación. Esto es, no los penalizará siempre que lleguen al internauta no en el primer contacto con el contenido tras los resultados de búsqueda.

Los intersticials, ¿lo próximo a perseguir en internet?

Aunque, eso sí, habría que preguntarse si esto seguirá siendo así en el futuro próximo. Google quiere que la experiencia de uso de sus usuarios sea lo más buena posible y eso le ha llevado a penalizar las prácticas más molestas en lo que a sus resultados de búsqueda se refiere. Y los intersticials, en general, son más que molestos. Los consumidores están hartos de este tipo de anuncios. Los pop-ups son considerados una de las peores cosas de internet. Además, no solo los consumidores están hartos de ellos sino que incluso los expertos los consideran un formato fallido y no se cansan de recordar que no funcionan con los consumidores, ya que son demasiado invasivos como para no cansar y frustrar a los internautas.

La experiencia de uso se ve desmejorada y, además, el uso de este tipo de anuncios demuestra que aún no se está comprendiendo muy bien cómo funciona este terreno de juego. Los dispositivos móviles no son el mejor espacio para ofrecer unos anuncios que están pensados para pantallas de mucho mayor tamaño y ante las que los consumidores se comportan de un modo distinto. Cerrar un intersticial desde una pantalla móvil puede ser, por ejemplo, una especie de misión imposible.

Igualmente, Google ya ha expresado en alguna ocasión su desencanto ante el uso de intersticials en la red. A Google tampoco le gustan en escritorio. Uno de sus directivos señalaba hace unos meses que este tipo de mensajes publicitarios son malos, ya que son molestos y resultan exasperantes para el consumidor, y que el buscador se planteaba, de hecho, penalizarlos.

¿Será este el principio del fin de los intersticials?

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